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El Mundial solo es un simple juego

Como cada cuatro años, la Copa Mundial de la FIFA (así es el nombre oficial) acapara la atención de millones de aficionados en el planeta, incluyendo México. El impacto del evento deportivo más seguido en el mundo, después de los Juegos Olímpicos, suele paralizar la actividad política, social y económica de las 32 naciones que participan.Sin embargo, así como cuenta con aristas positivas que son el fomento al deporte como punto inicial, las grandes ventas que dejan en compra de playeras de las selecciones y las ganancias a bares y restaurantes, cuenta con sus lados negativos, como el exagerado patriotismo en torno a un partido de futbol, la baja productividad laboral y sobre todo, la desatención a temas relevantes para la ciudadanía.Por esta razón, el torneo hay que verlo como tal, un juego, tan simple como los que hay cada fin de semana en el llano, en las canchas improvisadas en la calle.

Sí, aquí están metidos los países cuyo objetivo es definir quién es el mejor del mundo, pero tampoco hay que suicidarse por un mal resultado.Lo anterior, es porque en esta efervescencia mundialista existen muchos pendientes en los que la sociedad tamaulipeca y mexicana debe poner la misma atención a lo que haga la selección nacional.Basta mencionar que la inseguridad no se ha logrado resolver por completo, que el fantasma del bullying sigue rondando las escuelas, que nuestra economía no crece mientras pagamos más y más impuestos, y que en estos momentos el debate en el Senado de la República por las leyes secundarias de la reforma energética ha comenzado.Ésta es la agenda principal de la actualidad, en su mayoría problemas que ni los triunfos del conjunto dirigido por Miguel Herrera (si es que los consiguen) vendrán a resolverlos.

Señores, es un simple juego. Perder no significa que le demos el petróleo a Camerún, que Brasil se lleve nuestras divisas o que Tamaulipas y Michoacán se conviertan en provincias de Croacia, aunque esto último muchos lo quisieran.Disfrutemos los partidos, pero tras el silbatazo final a seguir trabajando, se gane, empate y/o pierda.Por lo pronto, aquí va mi pronóstico para Brasil 2014: el campeón será Argentina venciendo a España; al anfitrión no le alcanzará más que para obtener el tercer lugar y Portugal se convertirá en el caballo negro. ¿Y México? Tres juegos y vuelve a casa.