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Expectativas y realidades hacia el 2015

Superado el 2014 que se marcó por los contrastes en Tamaulipas, llegamos hoy al 2015 con muchos propósitos en lo personal y profesional, en las metas de un crecimiento en lo individual y lo colectivo, y con la esperanza de que la calidad de vida vaya mejorando.

Pero alrededor de esa esperanza también existen realidades que provocan no hacernos una creencia muy alta de que la situación tendrá cambios muy significativos y a corto o mediano plazo. La cautela entre mexicanos y tamaulipecos continuará, aún y cuando las autoridades nos vienen prometiendo un futuro muy promisorio.

Por ejemplo, la apuesta continúa siendo la reforma energética la cual ya podrá aplicarse a partir de este día, en donde la entidad se verá favorecida en la teoría con todas las explicaciones que expertos, iniciativa privada y directores de las empresas productivas del estado manifestaron.

Sin embargo, hay obstáculos como la caída del precio del barril de crudo, el alza al dólar y la inestabilidad social que juegan en contra. Será clave el primer trimestre qué tantas compañías foráneas se animan, siempre y cuando los gobiernos hagan su parte y den soluciones inmediatas.

A esto le agregamos la aplicación y ejecución de obras federales, estatales y del sector privado, sobre todo las gubernamentales que tardan mucho entre las licitaciones, la liberación de los recursos y que el proyecto arranque en su construcción, más los inconvenientes.

Tampoco hay que dejar a un lado que en los próximos meses la actividad política estará alcanzando su apogeo al conocerse los aspirantes de los partidos políticos a las 300 diputaciones federales (8 de ellas para Tamaulipas), donde está en juego la mayoría en el Congreso de la Unión sino la tendencia para la renovación de gobernadores un año después.

Los ciudadanos tienen mucho por qué estar inquietos, con amplias reservas sobre el futuro, pues vislumbran que al menos en el primer semestre, la prioridad va a estar en las elecciones que en sacar otras situaciones adelante, una poderosa razón para sentirse preocupados.

La economía, la inseguridad y la violencia doméstica son más pendientes que atender.

Entre esas expectativas y realidades comienza en 2015. Solo esperamos que no sea tan caótico, violento y desalentador como lo que vimos y vivimos en los recientes 12 meses.

Lo bueno es que el 2014 ya es historia.