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Cabeza de Vaca, IP y la ley del “más fuerte”

En días en que el Impuesto Sobre la Nómina acapara los reflectores en una temporada donde se invade la nostalgia y se hace una retrospectiva de lo que se hizo y dejó de hacer en el año, resultó la manzana de la discordia entre el sector empresarial de todo Tamaulipas, con más fuerza en la zona sur, y el Gobierno del Estado.

Desde el jueves en la noche en que la Secretaría de Finanzas anunció el aumento al gravamen hasta de 3 por ciento para su cobro el próximo año, esto terminó siendo más relevante que la permanencia de la tenencia vehicular, otro tema escabroso del cual en campaña se pidió quitarla pero “las malas finanzas que se heredaron” impidieron su derogación, al menos para 2017.

Desde aquí, vino el enojo de quienes poseen el capital privado. Esta alza fue considerada en palabras de José Luis Sánchez Garza, presidente del Consejo de Instituciones Empresariales del Sur de Tamaulipas y las Huastecas, como un duro golpe y un obstáculo al desarrollo económico que tanto se necesita ante la crisis actual.

No todos coincidieron con esa idea, tan solo basta leer a Sergio Maldonado, quien dirige el Consejo Empresarial de Madero, decir que “les gusta” y como no hay un acuerdo entre todos, pues mejor nos vamos del CIESTH, asunto que otras cámaras minimizaron.

Pero lo relevante se dio el martes en ese cónclave al que convocó el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca junto con funcionarios del área administrativa y los dueños de negocios en Tampico, Ciudad Madero y Altamira.

Casi dos horas de debate y aclaraciones, de molestias y conciliaciones, y al final “arreglado Matamoros”. Casi enfundados en un abrazo gobierno e IP terminaron haciendo las pases… aunque más de manera forzada que con un verdadero entusiasmo. Así, va cómo se propuso el ISN y se prometió transparentar cada peso destinado a seguridad pública. Explicándolo con otras palabras, se impuso la ley del “más fuerte” y se dejó en claro que solo uno manda en el estado. No hay para dónde hacerse.

Pero mientras esto se aclaró, las dudas persisten con esos 6 mil millones de pesos que en la administración de Eugenio Hernández Flores se aprobaron. Hay exdiputados quienes veladamente afirman que “ese vals no me lo pongas”, un decreto ambiguo, y una investigación que apenas arrancó sin fecha para determinar en qué lugar quedó ese crédito.

Vaya comienzo de sexenio panista en Tamaulipas, y lo que todavía nos falta por ver de aquí y hasta septiembre del 2022.