DE NEBLINAS Y DON GOYO

La vigencia de Benito Juárez (Primera de dos partes)

A Luis Benavides ilizaliturri

"Binabi Diuxi, binabi Li, bitúbiluguichilayú, nebirayaguela,, sica bichiehuaxi..." (Todo poderoso tú, milagroso tú, que has movido la tierra y he amanecido como anochecí...). Juárez, se postra llora y reza en el panteón familiar aquella oración que decía cuando era niño, al recordar a su madre, hermana y a sus tíos, en zapoteco, que fue su primer idioma ahora que ya presentía la cercanía de su propia muerte. Dice Henestrosa: "Benito Juárez ha caminado mucho: de la antigüedad a su tiempo, con un pueblo entero a su lado, la patria vieja y la nueva, ya en él son una sola, en los hombros, rumbo a la tercera: el México moderno que nos heredó. Ha recorrido la geografía entera mexicana: de la sierra al valle, del valle al altiplano, del altiplano al desierto; de la cabaña al Palacio de Moctezuma, donde ahora vive. Benito Juárez ha caminado del alba al ocaso" (Henestrosa, A. Los caminos de Juárez, Fondo de Cultura Económica, México, 1972).

Las voces de la América Latina, se solidarizaron con el pueblo mexicano ante la muerte de D. Benito: "Condolencias de Colombia: No se ha equivocado, VE, que tanto yo como el pueblo colombiano, en general, nos asociaríamos al duelo de esa República hermana por la pérdida de su primer magistrado e ilustre Patricio. Ella no debe haber olvidado que Colombia, por medio de sus representantes constitucionales, declaró a ese gran ciudadano "Benemérito de las Américas", y tributó más de un homenaje a sus eminentes virtudes. En nombre del pueblo de Colombia reciba, pues, V.E., la palabra de pésame que de nuestra parte se le envía en esta ocasión (...) Buen amigo; (Firmado) M. Murillo Dada en Bogotá el 15 de noviembre de 1872" (Anexo 4 a la memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Imprenta del Gobierno. México, 1873).

Y, como corolario de esta primera parte de nuestra colaboración para compartirles la vigencia de su pensamiento; de su participación en la Auténtica y Patriótica Reforma y sus Leyes y del importantísimo papel que su legado juega en la existencia misma de nuestra Democracia, Benito Juárez recibe el canto y el homenaje -que mejor-, de nuestro poeta mexicano –nayarita- Amado Nervo:

Esta pieza fue presentada el 19 de julio de 1902 en la Cámara de Diputados:

"LA RAZA DE BRONCE:

Señor, deja que diga la gloria de tu raza, la gloria de los hombres de bronce, cuya maza melló de tantos yelmos y escudos la osadía: !oh caballeros tigres!, oh caballeros leones!, !oh! caballeros águilas!, os traigo mis canciones; !oh enorme raza muerta!, te traigo mi elegía.

Aquella tarde (...), el crepúsculo audaz era en una pira como de algún atrida o de algún justo; llamarada de luz o de mentira que incendiaba el espacio, y parecía que el sol al estrellar sobre la cumbre su mole vibradora de centellas, se trocaba en mil átomos de lumbre, y esos átomos eran las estrellas (...) Cuando vino la noche misteriosa —jardín azul de margaritas de oro— y calló todo ser y toda cosa, cuatro sombras llegaron a mí en coro; cuando vino la noche misteriosa —jardín azul de margaritas de oro—. (...) Y los cuatro entonaron almo coro... Callaba todo ser y toda cosa; y arriba era la noche misteriosa jardín azul de margaritas de oro.

Ante aquella visión que asusta y pasma (...) Y un espectro de aquéllos, con asombro

ví que vino hacia mí, lento y sin ira, y llevaba una piel sobre los hombros y en las pálidas manos una lira; y me dijo con voces resonantes y en una lengua rítmica que entonces comprendí: —«¿Que quiénes somos? Los gigantes de una raza magnífica de bronces. »Yo me llamé Netzahualcóyotl y era rey de Texcoco; tras de lid artera, fui despojado de mi reino un día, y en las selvas erré como alimaña, y el barranco y la cueva y la montaña me enseñaron su augusta poesía=(...) Y otro espectro acercóse; en su derecha llevaba una macana, y una fina saeta en su carcaje, de ónix hecha; coronaban su testa plumas bellas, y me dijo: —«Yo soy Ilhuicamina, sagitario del éter, y mi flecha traspasa el corazón de las estrellas. Y al tornar de mis bélicas porfías traje pieles de tigre, pedrerías y oro en polvo(...)Y otro espectro me dijo: —«En nuestros cieloslas águilas y yo fuimos gemelos: ¡Soy Cuauhtémoc! Luchando sin desmayo caí... ¡porque Dios quiso que cayera! Mas caí como águila altanera: viendo al sol, y apedreada por el rayo. »

(...)Y el fantasma postrer llegó a mi lado: no venía del fondo del pasado como los otros; más del bronce mismo era su pecho, y en sus negros ojos fulguraba, en vez de ímpetus y arrojos, la tranquila frialdad del heroísmo. Y que su sino fue, en la Historia, tender puentes de bronce entre la gloria de la raza de ayer y nuestra raza (...)¡Eras tú, mi Señor; tú que soñando estás en el panteón de San Fernando bajo el dórico abrigo en que reposas; eras tú, que en tu sueño peregrino, ves marchar a la Patria en su camino rimando risas y regando rosas!(...)Señor, alma de luz, cuerpo de bronce. Soy una chispa; ¡enséñame a ser lumbre! Soy un guijarro; ¡enséñame a ser cumbre! Soy una linfa: ¡enséñame a ser río! Soy un harapo: ¡enséñame a ser gala! Soy una pluma: ¡enséñame a ser ala, y que Dios te bendiga, padre mío!. Tú escuchaste mi grito, sonreíste y en la sombra infinita te perdiste cantando con los otros almo coro. Callaba todo ser y toda cosa; y arriba era la noche misteriosa jardín azul de margaritas de oro..."