DE NEBLINAS Y DON GOYO

Por el cumpleaños de Umberto Eco

El pasado domingo 5 de enero de este 2015, fue el 83 aniversario del nacimiento, en Alessandria, Piamonte, Italia, del escritor, semiólogo, novelista, filósofo, músico, periodista,locutor, guionista, universitario, investigador, ensayista, profesor y, actualmente, uno de los más  influyentes intelectuales y estudiosos de occidente.

Eco, en el hoy, labora en la primera universidad fundada en el mundo occidental: la Universidad de Bolonia. En uno de los edificios más bellos y emblemáticos de su centro histórico medieval. Es tal su figura, trascendencia y peso que dirige un centro de investigación con algunos cursos, seminarios y talleres con pocos y selectos alumnos sobre música, arte y cultura: La Escuela Superior de Estudios Humanísticos.

Sus publicaciones-del escritor y de la Escuela-son, también, muy apreciadas y muy esperadas por especialistas y por el público en general. Dicta conferencias, seminarios por muchas partes del mundo. Recuerdo que, al preguntársele al arribo del siglo XXI, que cuál había sido, en su opinión, la mayor y mejor aportación del siglo XX, Eco, respondió que “indiscutiblemente las judías verdes (nuestros humildes y ricos ejotes), ya que habían evitado la hambruna de los europeos y los habían nutrido, muy gratamente”.

Según la Enciclopedia Biografías y Vidas, “(…) se doctoró en Filosofía en la Universidad de Turín, con L. Pareyson. Su tesis versó sobre El problema estético en Santo Tomás (1956), y su interés por la filosofía tomista y la cultura medieval se hace más o menos presente en toda su obra, hasta emerger de manera explícita en su novela El nombre de la rosa (1980).

(…)Se pueden definir dos presupuestos clave en la amplia producción del autor: en primer lugar, el convencimiento de que todo concepto filosófico, toda expresión artística y toda manifestación cultural, de cualquier tipo que sean, deben situarse en su ámbito histórico; y en segundo lugar, la necesidad de un método de análisis único, basado en la teoría semiótica, que permita interpretar cualquier fenómeno cultural como un acto de comunicación regido por códigos y, por lo tanto, al margen de cualquier interpretación idealista o metafísica.

(…)Teniendo en cuenta este planteamiento, se puede comprender el porqué de la variedad de los aspectos analizados por Umberto Eco, que abarcan desde la producción artística de vanguardia, como en Obra abierta (1962), hasta la cultura de masas, como en Apocalípticos e integrados (1964) o en El superhombre de masas (1976). A la sistematización de la teoría semiótica dedicó, sobre todo, el Tratado de semiótica general (1975), publicado casi al mismo tiempo en Estados Unidos con el título de A Theory of Semiotics, obra en la que el autor elabora una teoría de los códigos y una tipología de los modos de producción sígnica(…)A estas obras teóricas se añaden los volúmenes en los que Umberto Eco ha reunido escritos de circunstancia y artículos de actualidad, tales como Diario mínimo (1963), que contiene los conocidos Elogio di Franti y Fenomenologia di Mike Bongiorno; Ilcostume di casa (1973); Dalla periferia dell’impero (1976) y Setteanni di desiderio (1983).

En 1980 dio a conocer la novela El nombre de la rosa, de ambientación medieval e inspirada en el subgénero policiaco, en cuyas páginas se combinan a la perfección todos los temas teóricos de la obra de Eco(…) El péndulo de Foucault (1988), el segundo relato del autor, intentó recrear la tradición hermética, ocultista y masónica como metáfora de la irracionalidad superviviente en los contemporáneos movimientos terroristas y en las mafias económicas(…)”

Fue editor cultural en la Radio Televisión Italiana; periodista en el diario “La República”. Desde 1992, pertenece al Foro de Sabios de la Unesco; Ha sido profesor en la Universidades de Florencia, Turín y Milán; Doctor Honoris Causa por más de 25 Universidades de varios países. Sus padres fueron: Giulio Eco y Giovanna Bisio; en 1962, casó con la actriz alemana, Renate Ramge (para quienes hacemos investigación y, además, asesoramos y/o dirigimos tesis, el manual/guía que Umberto Eco nos compartió: “Como se hace una tesis doctoral”, consideramos que ha cumplido muy bien su cometido).

Su penúltimo libro: “El Cementerio de Praga”, ha causado mucha polémica, sobre todo en el Vaticano y en la Comunidad Judía Italiana por considerar que la obra “coquetea con el antisemitismo”. En la obra, se señala, al referirse a los “Protocolos de los Sabios de Sión”  casi de la misma manera a como lo hicieran los propagandistas de la Rusia zarista y de los nazis, acusando a los Judíos, igualmente, de ser los causantes de muchos de los males de Europa. El principal protagonista de la novela Simone Simonini es un negativo y odioso personaje que se desenvuelve en ese mismo sentido y en esa misma dirección. Ante las críticas y señalamientos, Umberto Eco, ha planteado: “Quién escriba un Manual de Química puede también ser acusado si alguien lo utiliza para envenenar a su abuela…”