DE NEBLINAS Y DON GOYO

¿Hacia una comunicación política postelectoral?

Como bien dice uno de los decanos y mejores periodistas de Puebla -adoptado en definitiva- Gabriel Sánchez Andraca, también guerrerense por nación y convicción: “Exacto, no sólo el PRD, sino también los diez partidos políticos que participaron en las elecciones pasadas, tienen un gravísimo problema de comunicación. No saben, ni siquiera intentan comunicarse, comunicar sus ideas, comunicar sus proyectos, dar a conocer a su gente, no digamos a los electores, siquiera a sus propios militantes”

“(…)Son partidos electoreros que sólo están esperando que les lleguen los recursos públicos a los que por ley tienen derecho para gastárselos, pues en una cara e inútil burocracia, que parece tener como objetivo impedir el crecimiento del partido al que pertenecen para no tener competencia interna y seguir disponiendo de una organización que es de interés público, como son todos los partidos políticos, como si fueran de su propiedad” (Sánchez, A.G. “No hemos sabido comunicarnos: Jesús Ortega”, “Cambio”, Puebla, lunes 15 de junio, 2015).

Desde la aportación de Aristóteles, de su modelo de comunicación: Quién dice Qué a Quién, hasta la aparición de La Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (en todas sus casi a diario cambiantes modalidades, aparatos y técnicas en lo individual y en lo colectivo) que apuntan, además nuevos canales, códigos, nuevos emisores, nuevos receptores, barreras, ruidos codificadores y decodificadores y otros elementos. Así como los contextos de redes, globalización, simultaneidad, imperio, interculturalidad, gobernabilidad, cambio y deterioro ecológico, están en el tablero. Es, un nuevo modelo o paradigma.

Y en ese análisis de entrada se acepta que la comunicación y la información, se han vuelto elementos constitutivos de la democracia occidental. Desde la denuncia de Giovanni Sartoricon su “Homo Videns” (sobre todo por la televisión), hasta mi aportación a la que he llamado, el “Homo Medium” (por la utilización de multimedios, principalmente las nuevas tecnologías de información y comunicación, de manera preponderante la Internet, el Facebook, el Twitter y, con ellos, las redes sociales, más el aspecto financiero y de gastos, que acompaña y define a los mítines, propaganda y publicidad, mantas, carteles, paraguas, llaveros, bailes, comidas, acarreos, compra de votos, bandas y grupos musicales).

Pero, en el entendimiento, convicción y subrayado nuestro, de que atrás y junto a los instrumentos y medios de comunicación e información, están y deberían de estar los seres humanos que los utilizan, manejan y manipulan (aunque esto de la humanidad y humanismo a veces, se presenta y se vuelve muy discutido e incierto).

Afirma, por otra parte, Jean-Luois Labarrière, que desde Aristóteles, se ha aceptado que en Occidente predominan tres tipos de discursos: el Deliberativo, que aconseja o desaconseja lo que puede ser útil o perjudicial para el futuro de la ciudad (Polis), considerando el interés común de sus ciudadanos. El Judicial, que acusa o defiende respecto de actos pasados y se funda en el concepto ”jurídico” de lo justo e injusto. Y el discurso Epidíctico, que alaba y censura lo bello y lo feo, y su tiempo es generalmente el presente. También se ha afirmado que, para convencer estos discursos tienen dos tipos de pruebas: las técnicas, que provienen del propio discurso y se ordenan en tres categorías: a) las que se apoyan en la impresión de sí mismo que da el orador; b) las que recurren a provocar las pasiones entre sus oyentes; y c) aquellas que se basan en la propia persuasión o en la argumentación.

Las extra técnicas son los datos, testimonios, declaraciones, escritos. Igualmente, se ha dicho que las pruebas del discurso pueden ser “pruebas lógicas y objetivas” y pruebas “morales y subjetivas”, es decir, en “convencer” y en “conmover” (Labarrière, J.L. Teoría política y Comunicación, Gedisa, Barcelona, 1992).

Como un primer balance de nuestras pasadas elecciones, considero que tanto en Los Pinos como en Los Fuertes, las sonrisas y la satisfacción de quienes las habitan y las dirigen estarán presentes y vigentes con mira en los resultados que les salieron, casi a pedir de boca y con los pensamientos puestos de cara al 2018, sabiendo que apuntalaron la gobernabilidad y control de sus gobernados, también como un magnífico ensayo, mientras los analistas, comentaristas, rectores, columnistas, locutores, periodistas (entre ellos, Gabriel y yo) nos ocupamos y nos dedicamos a elucubrar y a ponderar, sólo con mucha imaginación e información prestada, lo que de manera alguna se acerca a lo que realmente sucedió, acordó y pactó, entre los dos máximos responsables de ellas, con todo su aparataje, infraestructura, acuerdos y hasta entes electorales a su servicio, disposición y complicidad.

Ante ello, sólo nos queda decir: ¡Qué bien la hicieron y qué bárbaros…!