DE NEBLINAS Y DON GOYO

Autonomía Universitaria: Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura (I)

A punto de lograr su sueño, Sierra envió a Ezequiel A. Chávez a Europa para conocer los diferentes modelos universitarios.

Señalan, los estudiosos Armando Pavón Romero y Clara Inés Ramírez ("Autonomía universitaria: Revista Iberoamericana de Educación Superior"): "En Berlín y en el siglo XIX nació el moderno concepto de autonomía universitaria".

"(...)La autonomía en la Universidad Nacional de México: 1910-1929. En la década de 1860 el gobierno conservador de Maximiliano clausuró la vieja Universidad de México. Y tras el triunfo liberal de Benito Juárez, éste decretó, asimismo, el cierre definitivo de aquella universidad(...)Justo Sierra, casi veinte años después, expresó la necesidad de abrir una universidad que coronara el sistema educativo mexicano. A este proyecto dedicó numerosos esfuerzos durante varios años. A punto de lograr su sueño, Sierra envió a Ezequiel A. Chávez a Europa para conocer los diferentes modelos universitarios y que estos sirvieran de referencia a la futura Universidad Nacional de México".

"(...)El modelo de Berlín tuvo una gran influencia en la conformación de la nueva universidad mexicana: se concedía a los profesores una total libertad de cátedra y se comprometía al Estado a un financiamiento que no condicionara ni orientara la enseñanza ni la investigación. Justo Sierra consideraba, efectivamente, que la nueva universidad requería libertad de cátedra y apoyo económico del Estado: "el proyecto de ley, la establece como institución de Estado, pero con elementos tales que le permitan desenvolver por sí misma sus funciones dotándola de considerable autonomía".

"(...)El concepto berlinés de autonomía se trasladaba a México. Pero la dictadura y la Revolución pospondrían su plena aplicación durante varios años, hasta 1929. Llegados a este punto podríamos decir que el proceso de autonomía universitaria en México pertenece a esa larga tradición de las universidades nacidas en la edad media".

"La autonomía -continúa afirmando Pavón y Ramírez- no es una conquista reciente de las universidades. Es una condición fundamental para su funcionamiento, como lo demuestran más de nueve siglos de historia universitaria" (Humboldt, G., "Sobre la organización interna y externa de los establecimientos científicos superiores en Berlín", Escritos políticos; FCE, México,).

Baltasar Dromundo, a su vez, señala: "La noche del 23 de mayo de 1929, la autonomía fue exigida por Alejandro Gómez Arias en el escrito que dirigió el Presidente Portes Gil por conducto del Doctor José Manuel Puig Casauranc(...). Esto se hizo en presencia de los estudiantes Baltasar Dromundo, Rafael Landa, Ciriaco Pacheco Calvo, Teodosio Montalbán y otros. Gómez Arias procedió así en su carácter de Jefe del Directorio Nacional de Huelga y de Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes".

Aquí, también es importante señalar el papel e influencia que el grupo de "Los 7 sabios", después convertido en el "Ateneo de la Juventud", integrado por Alfonso Caso, Lombardo Toledano, Vásquez del Mercado, Gómez Morín, Jesús Moreno, Teófilo Olea y Castro Leal. Al ampliarse el grupo en el Ateneo se incorporaron, Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Cossío Villegas, Narciso Bassols, Luis Erro y Manuel Toussaint, quienes tuvieron a bien compartir las nociones filosóficas sobre la autonomía universitaria que, habían conocido de Karl Krause y de Giner de los Ríos.

Francisco Giner de los Ríos (Málaga, 1839-Madrid, 1915) fue un pedagogo y filósofo español. Creador y director de la Institución Libre de Enseñanza (ILE); impulsó también proyectos como el Museo Pedagógico Nacional (1882-1941), la Junta para Ampliación de Estudios (1907-1938), la Residencia de Estudiantes (1910-1939) o las Colonias Escolares, y proyectos como las Misiones Pedagógicas (1931-1937), concebidas en su origen como Misiones Ambulantes. En su planteamiento de la universidad ideal, Francisco Giner propuso que, como tal institución, fuera "no sólo una corporación de estudiantes y sabios, sino una potencia ética de la vida".

Creó otra gran obra cultural como la Residencia de Estudiantes: "En su primera época coincidieron en la Residencia y se hicieron amigos tres importantes figuras de la cultura española del siglo XX: el cineasta Luis Buñuel, el poeta Federico García Lorca y el pintor Salvador Dalí. (...)Otro asiduo a las reuniones que el grupo realizaba en la Residencia fue Rafael Alberti, que dedicó parte de su biografía La arboleda perdida a narrar sus vivencias en la Residencia. El poeta Jorge Guillén fue residente en esta primera época y Juan Ramón Jiménez uno de sus más asiduos invitados. También el científico Severo Ochoa fue residente y otros muchos miembros de la intelectualidad de aquellos años: Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes Ochoa, Manuel de Falla, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Eugenio d'Ors, Manuel Altolaguirre y muchos otros".