DE NEBLINAS Y DON GOYO

La Virgen del Carmen: ¿Patrona del Totonacapan?

Al Pbro. José Echeverría

El Totonacapan: “Tres panales o tres corazones”, tiene también otras acepciones en totonaco y/o náhuatl: “La tierra de los hombres cálidos” o “Nuestro sustento”;  según el consenso que he encontrado en los más de 10 años que tengo de estudiarlo. Principalmente, en dos de sus corazones-ejes: Caltonac-Teteles-Cuetzalan-Yohualichan-Tenampulco-Ayotoxco-El Tajín  y   Caltonac-Xiutetelco-Teziutlán-Mexcalcuautla-Filobobos-el Pital-El Tajín. Esta región ahora poblana-veracruzana no ha sido bien definida como Totonacapan. Se cree que sólo es la zona aledaña a Papantla. Y no es así. El Totonacapan llegaba -y llega- más allá de Tuxpan, incluyendo a Cempoala o Zempoala. Rodeaba a Misantla e incluía a Naolinco, Xalapa y Xico (pasando por Coatepec y otras comunidades más), abarcando antes, casi toda esta sierra de Puebla incluyendo sus partes nororiental y norte propiamente dichas. Son más de treinta municipios de Puebla y veintetantos de Veracruz.

Hoy, su unidad e identidad cultural ha vuelto a reforzarse gracias a una orquídea y su cultivo: la vainilla. Se menciona en mucha bibliografía que es originaria del Totonacapan. Hace varios años- y aquí lo reseñé para ustedes- se tuvo el Congreso Mundial de la Vainilla en esa ciudad que “perfumó al mundo” Papantla de Olarte, Veracruz. Y, fue Sixto Adalberto Tejeda Olivares ex gobernador y Jefe Político en esa entidad, quien por su espíritu jacobino y en el contexto nacional de la Guerra de los Cristeros, encabezó la persecución religiosa de la región y el enfrentamiento con el obispo de Xalapa Monseñor Rafael Guízar y Valencia. Por lo que la sede de la Diócesis de Papantla -al dividirse de la de Xalapa- se tuvo que trasladar, como cabecera, a la ciudad de Teziutlán, Pue., y es donde ha permanecido y permanece. Ello, también ha permeado para esa unidad del Totonacapan.

En ella, se construyó la pequeña -gran capilla- iglesita de 4 torres, en honor a la Virgen del Carmen, Patrona y también Generala (su figura en estandarte se usó como guía y proclama por los insurgentes teziutecos y de la región, en la Guerra de Independencia), de la misma Diócesis de Papantla.

Afirma el investigador y casi cronista de Teziutlán, José Luis Olazo García que, cuenta la leyenda que cuando el pirata Lorencillo (Lauret Graff) asoló las costas de Nautla, Veracruz.; atacó una nave española que se refugió en dicho puerto. El pirata acabó con la tripulación de la Nao pero, los tripulantes lograron enterrar el tesoro que llevaban y, un  marino anónimo español que se salvó de la hecatombe al encomendarse a la Virgen del Carmen, prometió reconocerle si lograba vivir. Al hacerse el milagro, fue a España y trajo la imagen que desde entonces se venera y alaba en el Santuario levantado en su honor y devoción.

Éste fue construido por el carpintero Ignacio José Miranda quién, desprendiéndose de sus escasas propiedades y ahorros -con la venía y apoyo de su mujer, María Bernarda, y de sus tres hijos-, “Vendieron la colcha de su canastilla de bodas en 96 reales y con otros 6 reales, hicieron 102. Derribaron sus casas de cal y canto, heredadas de sus padres (…) tomaron de otros ahorros lo necesario para construir su vivienda y, el resto sirvió para acrecentar el pequeño capital que seguían invirtiendo en los gastos que les iban exigiendo los avances del Santuario. Completaron los demás gastos con la venta de un caballo ensillaldo, de una escopeta, de un trabuco y de una espada (…) Por fin, después de 13 años, en 1781 se terminaron los trabajos iniciados el 13 de junio de 1768. El Presbítero José Ponce de León bendijo el Santuario del Carmen, oficialmente,  el 15 de mayo de 1785” (Olazo, G.J.L. “Teziutlán: Historia y Tragedia”, Ed. BUAP, Puebla.México).

Esta bellísima joya reconocida, amada y admirada por quienes habitamos la región del Totonacapan y por quienes la visitan, fue construida con las manos, con la Fé, con los aportes y los esfuerzos; y con la generosidad y devoción marianas de un sencillo pero trascendente carpintero y su familia, que así nos supieron dar uno de los mejores testimonios y monumentos de religiosidad y de veneración, a la madre de Dios, en su personificación de la Virgen del Carmen.

Dice el otro milagro carmelita, acaecido en el bardo y poeta, que vivió bajo su amparo y cobijo por más de 5 años, cuidando y amando su capilla y santuario Pbro. Federico Escobedo, “Tamiro Miceneo”: “POR QUÉ AMO LA NIEBLA/ Amo la niebla porque en torno gira/del techo que en sus muros te aprisiona/y así las gracias mil de tu persona/hurta al ojo profano que te mira./Amo la niebla porque en vaga espira,/transparente, sutil y juguetona,/prende en tus sienes nítida corona,/y te envuelve en un manto de chaquira. /Amo la niebla, porque en ella miro/de nuestro amor la mano impresa/y de nuestra alma el incesante giro. /Y la amo sobre todo, porque apresa,/para llevarlo a Ti, dulce suspiro/¡con que mi ausente corazón te besa!

Federico Escobedo : “Tamiro Miceneo”. “Poesías”, Teziutlán, 1923.