DE NEBLINAS Y DON GOYO

Tríptico por Poniatowska

A Felipe, Josefina y a los nietos

Tríptico o tres Motivos, es el título teatral que me prestó y heredó, Gerardo Rivera Dommarco. Ahora, nuevamente lo utilizo por la inspiración y pretexto que, Elena Poniatowska me exige y demanda, al haber recibido el Premio Cervantes por su trabajo y valía, literaria, periodística y social.
Primer Motivo: por su siempre cálida y amorosa atención dispensada a mi hijo Ramón al que invitó a su palacio encantado de Chimalistac, cuando pequeño, dedicarle y obsequiarle dos libros e invitarle una gran porción de nieve de limón.
Elena, o Princesa Roja, nació en París, el 19 de mayo de 1932 (“Punitoska”, le dice Angelita, la señora que me acompaña y ayuda). Migró a México, con su familia, por la 2ª. Guerra mundial. Llegó a los 10 años. Se nacionalizó mexicana, en 1969. Trabajó de periodista, primero en Excélsior, luego en Novedades (así como en varios suplementos culturales y en varias revistas); ahora en Proceso y en La Jornada.
Sus principales libros (perdón, por alguna omisión):LilusKikus, con el apoyo de Juan José Arreola (lo leí en la edición de la Universidad Veracruzana); Todo Empezó el Domingo (ilustrado con grabados de su compañero, y, por gran suerte mi amigo, Alberto Beltrán); Hasta no Verte Jesús Mío, La Noche de Tlatelolco”; Querido Diego, te abraza Quiela; Tinísima; La Piel del Cielo; El tren Pasa Primero (que me dedicó en la feria del libro, en Monterrey) y Leonora.
Segundo Motivo: por el apoyo, junto a su amistad, al premio a la trayectoria periodística “Manuel Buendía” que nos dio ya que en un par de ocasiones ofreció su casa para la reunión del jurado, del que  era miembro activo y así lo fue en las sucesivas deliberaciones y reconocimientos a otros compañeros y compañeras periodistas. Como anfitriona, nunca nos faltó el afecto, la simpatía y su calor acompañados del café, las galletas y, nuevamente, de la nieve de limón. Mucho de lo que ahora es el premio nacional de periodismo, en manos y decisiones de la sociedadcivil, se debe en mucho a ella, junto con los demás premiados de dicho distingo. Al otorgársele esta edición del Premio Cervantes 2013, en España; el ministro de educación y cultura español, señaló entre otras consideraciones: “La brillante trayectoria literaria de Elena Poniatwoska, en diversos géneros, de manera particular en la narrativa, y en su dedicación ejemplar al periodismo, en especial a la crónica y el ensayo”.
Su atención social a los principales problemas del país, la hecho una mexicana comprometida con las principales luchas populares y críticas de la nación. Los estudiantes, trabajadores, mujeres, jóvenes, periodistas y ámbitos culturales han tenido siempre su atención, compromiso y servicio. Recuérdese el 68, en particular sus señalamientos sobre la matanza de Tlatelolco y sus culpables; la defensa y apoyo a las Costureras en el 85. Las denuncias a los crímenes de indígenas y líderes campesinos; la solidaridad con los periodistas encabezados por Scherer García en la criminal y artera agresión echeverrista contra Excélsior así como la represión de sus halcones, nuevamente contra los estudiantes y jóvenes mexicanos, hasta, últimamente su participación decidida con Andrés Manuel López Obrador y Morena, en un comprometido proyecto político nacional.
Tercer Motivo: por la comprensión que tuvo conmigo, en un perfil muy humano y generoso, porun incidente que tuvo lugar en ese, su sencillo y gran palacio de Chimalistac. Sucede que llegué a realizarle una entrevista para un programa televisivo. El joven que llevaba como “el cámara” para auxiliarme, notó que Elena, mientras se iniciaba la entrevista, me platicaba de otros temas por lo que él, solicito y amable, me arrimó una silla que jaló de la sala, me senté y, con mi liviano y grácil peso me fui de espaldas y la hice pedazos. Poniatowska, más que molesta, seria y preocupada, no se rió y me dijo:”No te preocupes por la silla. ¿No te pasó nada?”. Mientras mi auxiliar, tuvo que irse del lugar a las carcajadas y sobándose la barriga por las risas, debido al espectáculo que les di.
Era una silla de adorno, de caoba, con más de 100 años que Alaide Foppa, la poetisa escritora y feminista catalana (de madre guatemalteca y padre argentino) le había traído de regalo de Europa. Alaide, exiliada en México, fue en 1980 a Guatemala a investigar sobre la muerte de dos de sus hijos guerrilleros y por su pasaporte. Y, en pleno centro de Guatemala, fue secuestrada y, posteriormente asesinada por el ejército guatemalteco y sus mandos, igual de criminales y despiadados.
Imagínense el momento de Elena. Apenadísimo, le pedí todos los casi cientos de pedazos de la silla. Me los llevé con una gran restauradora y después de algo de tiempo, se la traje a devolver y sonriendo, dulcemente, me dijo: “siempre estuve segura que me la traerías, casi como estaba…”