DE NEBLINAS Y DON GOYO

Tamiro Miceneo

A Martha Coda Frazer

Mi muy querida sobrina, Mayra y, su igualmente, estimado hijo Carlo, quienes radican en Nueva York, están de vacaciones en Puebla. Por ello, me pidieron les llevase al parque-plaza que se ubica entre las calles 16 de septiembre, 21 y 23 oriente y la privada de la 16 de septiembre que posee en su centro, un busto con su pedestal dedicados por la Bohemia Poblana a la memoria del poeta Tamiro Miceneo.

El interés de Mayrita es el de que su hijo Carlo, nacido en USA de padre gringo, John, conozca parte de su historia y cultura mexicana, en varias de sus expresiones a fin de fortalecer su identidad y el recibir una educación integral y armónica.

En una servicial banca, frente a la estatua que abriga un fragmento de uno de sus bellos poemas, dedicado a una hermosísima flor de la sierra nororiental de Puebla, por los rumbos de Teziutlán donde el vivió y compuso muchas de sus mejores creaciones y que leímos: "TATEMPANCHOCANI /Todo en la natura es simbolismo./Hay de Puebla en la sierra encantadora/una a que el indio llama "Flor que llora,/flor que llora colgada en el abismo."/Perfecta analogía/encuentro en ella con la Patria Mía,/y el hado adverso me parece el mismo;/México es una flor encantadora,/pero...¡ay! Es flor que llora, flor que llora colgada en el abismo!...Federico Escobedo, 26 Mayo de 1939.

Federico Escobedo Tinoco, nació en Salvatierra, Gto., el 8 de febrero de 1874 y murió en la ciudad de Puebla, el 13 de noviembre de 1949. Se trasladó a Puebla a estudiar Humanidades y Latín en el Seminario Palafoxiano. Se incorporó a la Compañía de Jesús de 1889 a 1899 cuando se salió de ella. Y se ordenó sacerdote. Marchó a Oña, Burgos donde efectuó otros estudios. Regresó a Puebla. Dio clases en el propio seminario y en la Universidad Católica de Puebla. Por su obra y trabajos, la Academia de la Arcadia de Roma, le otorgó el título de Arcade Romano con el pseudónimo de Tamiro Miceneo.

Fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, con la Silla XII, el 14 de abril de 1917, con el discurso "Manzoni en México" que le fue contestado por José López Portillo y Rojas.

En abril de 1921, fue trasladado como Párroco a la bella iglesia del Carmen, a Teziutlán, Pue. Donde permaneció casi una década y terruño en el cual escribió varios de sus poemas más bellos.

Gómez Restrepo, de la Academia Colombiana de la Lengua escribió en la Carta-Prólogo de una obra de Escobedo: "(...)Hablando con Ud. De temas literarios, la pluma corre fácilmente. Es lástima grande que estas conversaciones las tengamos con tantos centenares de leguas de por medio, en vez de tenerlas, de viva voz, en ese su dulce retiro de Teziutlán, que será tan bello como todos los que alcancé a ver de ese grande y magnífico país, del cual guardo un recuerdo luminoso en mi memoria. Las letras son uno de los pocos consuelos efectivos para los que, a fuerza de desengaños y dolores, poco esperamos ya de la vida. Ud., por fortuna, no está en este caso; Ud. Que ha consagrado al servicio de Dios y de sus semejantes lo mejor de su existencia; y que transita caminos en donde al lado de las espinas, crecen las rosas de las esperanzas eternas, y en cuyo término no lo aguarda, el desengaño; Ud., a quien sonríen y halagan las musas; y que vive en el comercio de los grandes genios de Grecia y de Roma, que le harán olvidar cuanto tiene de áspero y trivial el trato con los hombres(...)Consérvese Ud., bien y escriba mucho para complacer al numeroso grupo de sus admiradores, entre los cuales se cuenta su agradecido y devotísimo amigo: Antonio Gómez Restrepo" (Escobedo, F., Pbro., Flores del Huerto Clásico y Joyas Literarias Desconocidas, Lumen, México, 1932).

Y al explicarles, a Mayrita y a Carlo-entre sus sonrisas, un poco de cansancio, algo de agradecimiento y el: ¿ya terminamos...?-, el cariño que el poeta Tamiro Miceneo también le tuvo a esta parte de la región del Totonacapan, les leí, como finiquito, el poema Plus Ultra...!: "De más leguas salvando la distancia,/por la del auto rápida carrera,/tocamos el Pital,-vívida hoguera-/que Febo atiza con tenaz constancia./Más de San Rafael-¡gloria de Francia colonial!-ya tocamos la hechicera/agrícola región, en la que impera/de la opulenta Ceres la abundancia./Ya entramos de Telaya en el umbrío paisaje;/ya la vista se dilata/por el cima del disperso caserío/que brilla al sol, como bruñida plata;/y al fin Jicaltepec, que sobre el río/se inclina y en sus ondas se retrata" (Escobedo, F.Pbro., Siempre Antiguo y Siempre Nuevo, Negociación Impresora de Teziutlán, 1927).

Ahora, el encargo de los sobrinos, se los compartimos en "Milenio-Diario de Puebla"...