DE NEBLINAS Y DON GOYO

Nuevamente a D. Gilberto Bosques

Mi gran amigo, José Lanzagorta Croche: investigador, cafeticultor, vainillero y escritor,  nos aportó-como ya se los he mencionado en este mismo espacio-desde Tlapacoyan, Ver., el siguiente trabajo que un familiar de Gilberto Bosques le entregó y que, él, generoso nos hizo llegar para compartirlo a Ustedes  con los mejores deseos de servirles, estimados lectores.

Ello viene al caso ya que, ahora, por motivos más que políticos, nuestro primer mandatario, en su próxima-pasada visita a Francia,  hizo referencia al diplomático chiauteco-poblano y su gran papel y actividad humanista como representante del gobierno cardenista mexicano al haber otorgado y salvado con pasaportes, visas,  y hasta con otros apoyos materiales a los miles de judíos, españoles republicanos y ciudadanos demócratas que huían del nazismo, franquismo y fascismo y de sus fuerzas de destrucción y aniquilamiento. Y, porque el día de antier en las instalaciones del PRI poblano, se ofreció un acto y un reconocimiento a esas gestiones reconocidas.

Estos son algunos párrafos del texto que me proporcionó Lanzagorta Croche: 

“De acuerdo con cifras del historiador Christian Kloyber, especialista en el exilio austriaco en México y destacado promotor de la iniciativa de asignar el nombre de Gilberto Bosques a una calle vienesa, el diplomático mexicano firmó la visa de cerca de 50,000 europeos que deseaban escapar de la opresión fascista.

La lista de las mujeres y hombres salvados por el maestro Bosques incluye a María Zambrano, Carl Aylwin, Manuel Altolaguirre, Wolfgang Paalen, Max Aub, Marietta Blau, Egon Erwin Kisch, Ernst Roemer y Walter Gruen. La labor de Gilberto Bosques (Chiautla, Puebla, 1892-Ciudad de México, 1995) comenzó al salvar a sus connacionales, pero pronto se extendió a españoles, franceses, austriacos y de otras nacionalidades (particularmente a judíos y a republicanos españoles).

En los párrafos siguientes están algunos  testimonios de Gilberto Bosques. En primera persona narra las vicisitudes que su representación diplomática tuvo que sortear para sobrevivir y seguir ayudando a cientos de europeos(…) El texto fue tomado de Gilberto Bosques, coordinación de Graciela de Garay, presentación de Rodolfo Bucio, México, Secretaría de Relaciones Exteriores (Archivo Histórico Diplomático Mexicano. Historia Oral de la Diplomacia Mexicana, 2), 1988, 176 pp.”:

“(…)Me reuní con mi familia en San Juan de Luz y establecí el consulado general en Bayonne. Pero cuando los alemanes ocuparon esta zona me trasladé, con todo el personal, a Marsella. En este puerto establecimos el consulado general para desarrollar el trabajo más importante que habría de venir(…)Otro trabajo importante lo tuvimos con los mexicanos de origen libanés. En Líbano había muchos libaneses que tenían pasaporte mexicano. Habían regresado definitivamente a su país, pero en las circunstancias en que estaban les servía mucho el pasaporte mexicano. Iban a El Cairo a renovar su pasaporte, y de acuerdo con las disposiciones generales seguían siendo mexicanos(…)En el Cercano Oriente, en esos momentos, la situación presentaba un problema muy serio de coloniaje. Estando Francia ahí, mi jurisdicción llegaba hasta allá, y a los que fue necesario auxiliar se les auxilió, porque eran perseguidos(…)Algunas gestiones para el auxilio de los judíos mexicanos se iniciaron a través del consulado general de México en Hamburgo, a cargo del cónsul Alfonso Guerra. En aquellos tiempos, es decir, en el año 39, se exigía a los judíos que pedían su salida y tenían autorización de visa mexicana, un compromiso o declaración de parte del consulado de México asegurando su regreso. Era una formalidad, que no correspondía con la actitud del gobierno de Hitler, porque no tenían interés en que regresaran. Pero autoridades inferiores exigían el requisito. Nos pusimos de acuerdo con el cónsul Alfonso Guerra para salvarlo(…)Los refugiados italianos, alemanes, austriacos, etcétera, eran hombres de todas las actividades, pero principalmente intelectuales, enemigos lógicos de Mussolini y Hitler, y sus gobiernos totalitarios. Entonces pensamos, ¿por qué no aprovechar a estas personas para un trabajo de investigación que era tan necesario hacer? Hubiera sido una falta de sentido común no hacerlo. Entramos, en consecuencia, en relación con todas esas personas. Nos propusimos reunir datos para estudiar la situación en todos los sectores involucrados en la guerra. Para ello tuve la suerte de contar con una valerosa ayuda de hombres de prestigio intelectual. Se formuló un proyecto para establecer, situar y esclarecer la situación política, económica y militar de Europa. Me fue posible reunir una gran cantidad de datos hasta darle proporciones de un libro…”

Como se verá, estos breves fragmentos ilustran el gran protagonismo, sencillo y humilde, del gran humanista, educador, revolucionario, político e inmenso diplomático Gilberto Bosques, como uno de los más destacados y trascendentes poblanos-mexicanos que se han hecho presentes en la historia local, nacional y universal.