DE NEBLINAS Y DON GOYO

Miguel Ángel Bello Pérez (1ª. Parte)

En nuestras idas semanales, desde teciuhyotepetzintlancingo (teziutlán: “lugar cerca del cerro donde graniza”), pasábamos, siempre, por Hueytamalco (“Grandes bajadas, grandes subidas”) para llegar hasta nuestro predio “Huitzitzitl-Huitzitzilin (Colibrí) del municipio de Ayotoxco (“Lugar de los Armadillos”). Y era parada obligada, pasar a la tienda de Don Miguel Ángel. Una gran tienda de pueblo: desde semillas, avíos, comestibles, jarcería, refrescos y cervezas hasta pláticas amenas y el conocer sus escritos y creaciones culturales impresas de mucha originalidad y calidad. Un verdadero cronista de esta región centro-sur del Totonacapan (si a ello le agregamos que tenía unas hijas bellísimas que le ayudaban pues ya se cerraba el interés a visitarlo).

En el ahora, el pasado viernes en Teziutlán pude compartir-gracias a la diligencia y generosidad de los presidentes de la Asociación Cultural de la Sierra Norte del estado de Puebla, Cipriano Herrera y de la Unión Ganadera Local, Hugo Cantellano, respectivamente, quienes organizaron la reunión coloquial de amigos, familiares y medios informativos en las instalaciones de un salón del Suterm, ante más de un centenar de asistentes-para intercambiar opiniones y sensaciones acerca de la figura y contribución musical-cultural del teziuteco Alfredo Bojalil “Güero” Gil por medio del libro “Sin Ti” que la UAP, a través de su Dirección de Fomento Editorial, y del que soy autor-editó, nuevamente la relación con el escritor, ganadero, comerciante y político Bello Pérez.

Cálido y  franco, como lo es D. Miguel Ángel, hizo acto de presencia, en sentido inverso: de Hueytamalco a Teziutlán donde departimos al calor de un vinillo y de unos bocadillos en la que me actualizó que él es teziuteco de nación; que fue muy amigo de mi padre, Amín Bacre y de mis tíos Rafael y Lauro Parra. De que tiene más escritos: sobre la profesora Carmen Carrasco y la guerra de los Cristeros; del papel de Hueytamalco y otros poblanos en los hechos heroicos del 5 de mayo de 1862 y, de las luchas por la democracia en la región hueytlamanquense. De esto último, nos entregó unos fragmentos que con mucha alegría compartimos con nuestros lectores en estas fiestas navideñas y de fin de año:

“(…)En la comunidad donde he vivido que es, Hueytamalco del estado de Puebla lindando con el estado de Veracruz antes de 1974 no se hacían elecciones con boletas y por medio del IFE, aunque ya existía ese sistema en algunos otros pueblos y se aplicaba, aquí no se hacía esa función con esos procesos. Las elecciones se hacían de manera muy cerrada, tan cerrada que era a puerta cerrada para defender una hegemonía  dinástica en el poder; previamente, se hacia una reunión con esas siete personas, para ponerse de acuerdo y cada quien proponía a una persona para candidato a la presidencia Municipal. Una vez dicho los nombres de los que se llevaban propuestos se comenzaban a discutir los perfiles biográficos de todos y cada uno, hasta que por fin se acordaba quien sería el más indicado para ocupar ese puesto, las características debían, ser humildes, sencillo, de economía media, no muy letrado, obediente, sumiso,  dispuesto a ser ayudado a ejercer el poder; estar a favor de todos y por todo de quienes  lo ponen, que puedan cubrir los gastos que originen la supuesta campaña en ellos van a gastar, es decir los que los ponen.

(…)vuelve a haber otra reunión donde ya se manda a traer la persona elegida y se le dice que él fue el electo para ser el presidente municipal:“serás el que mande a toda la gente del municipio”. El elegido se sorprende con la noticia, diciendo: “yo no sé nada de eso”.Le hacen saber que por eso no se preocupe que solo será cuestión de firmar los documentos que le presenten, que para hacer todo eso va a tener a la mano a 3 personas, en este caso el secretario, el agente de ministerio y el juez que son personas muy conocedoras de lo que se debe hacer por tener más de cincuenta años en esos cargos, a demás de tener también a su mando al comandante de policía”.

“(…)Fue hasta el año de 1974 cuando hubo elecciones reales, que orientada la ciudadanía por un grupo de ESTUDIANTES DE LA UNAMQUE VENIAN REPRESENTANDO AL IPNJM (Instituto Político Nacional de la Juventud Mexicana) desde luego a nivel nacional con apoyo de Gobernación nacional, esto en el ejercicio del Gobierno de Luis Echeverría Álvarez , quien en el periódico el Universal declaro “QUE SE RESPETE LA VOTACIÓN DEL PUEBLO SEA DEL PARTIDO QUE SEA”, BASÁNDOSE EN ESA DECLARATORIA DEL PERIÓDICO, SE TOMÓ LA DECISIÓN de participar políticamente, porque según lo expresado por los alumnos era una disposición del presidente de la república, de que mediante ese partido la juventud propusiera un candidato.

El día 25 de julio de ese 1974, siendo la fiesta patronal del pueblo se decidió elegir un candidato en forma completamente abierta, es decir a los cuatro vientos llevando efecto en el kiosco de la plaza de la constitución, para ello se propusieron a cinco personas en este caso a Fernando Iglesias Campos, Vicente Cortes Libreros, Alfonso Sánchez Cantellano, Esteban Quijano Rosas y Miguel Ángel Bello” (continuará…)