DE NEBLINAS Y DON GOYO

Manuel Ignacio Ulloa Herrero

A Bertha Salinas Amescua

Hace 4 décadas, en 1974, México vivía tiempos de cambios en el panorama de la educación en varias universidades e institutos de educación superior. Se crea la Universidad Autónoma Metropolitana en el Distrito Federal. Y la Universidad de Nayarit, obtiene la autonomía. Posterior a ello, desde el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la ahora Universidad Autónoma de Nayarit (creada e impulsada por el médico Julián Gascón Mercado, gobernador nayarita), se coordina el proyecto de Nueva Universidad. Manuel Ulloa, director del instituto, fue el responsable de llevar adelante esa novedosa experiencia.
La llamada Apertura Democrática echeverrista y la cuantiosa inyección financiera a las instituciones de educación superior (como nunca se había dado en la historia contemporánea del país) así como la cooptación de los principales líderes estudiantiles del movimiento del 68, conformaron el entorno para que, un grupo multiinstitucional universitario (éramos de la UAM, de la Ibero, del IPN, del CEE, de Fomento Educativo), fuéramos invitados a conocer, por varios días, la experiencia de la Nueva Universidad de la Universidad Autónoma de Nayarit. Salimos en un mismo autobús. Y ahí, conocí a Manuel Ulloa.
Recorrimos, desde la capital Tepic, a San Blas, Bahía de Banderas, Acaponeta, Ixtlán, Santiago Ixcuintla. Supimos que, Nayarit estuvo habitado por Coras, Huicholes y Tepehuanos. Que limita con Sinaloa, Durango, Zacatecas, Jalisco y el océano Pacífico. Que lo conforman 20 municipios. Que se constituyó como entidad el 26 de enero de 1917. Que en Cora significa: "Hijo de Dios que está en el cielo y en el sol". Y que, Amado Nervo, Alí Chumacero, Juan Escutia y Antonio Rivas Mercado, son nayaritas.
El nuevo paradigma educativo universitario que conocimos, fue, reconocido por unanimidad de quienes integrábamos el grupo, lo mejor, trascendente, avanzado, pertinente, equitativo y adecuado-por supuesto, con sus adecuaciones y especificidades para cada región y universidad de México y Latinoamérica-modelo que, podría aplicarse para resolver la problemática educativa, política y social de nuestras diversas formaciones sociales que, así lo demandaban.
Nueva Universidad, se sustentaba, principalmente en nuevas relaciones entre alumnos, profesores y trabajadores (igualmente, su estructura administrativa y directiva, su sindicato y trabajadores y su representación estudiantil). Y ellas se creaban, afinaban, aprendían, evaluaban y perfeccionaban en las llamadas UNIDADES DE PRODUCCIÓN (ejes y puntos nodales-estructurales del proyecto). Éstas eran espacios-tiempos de las escuelas-facultades que, podían adoptar la forma de salón o aula, de empresa u organización (principalmente cooperativas), de clínica, de laboratorio, de despacho, de mar y ríos, de plataforma artística o artesanal, de transporte, de establo-parcela, de granja o traspatio, de local y mercado, de buque-escuela, de camino, vivienda e infraestructura, de conservación y distribución de agua, de vivero y frutales, de abonos orgánicos. Todas estas unidades, conformadas por proyectos productivos. Y en ellas, se aprendía a aprender, a hacer, a convivir, a estar, a emprender y a SER. Es decir, todos los aprenderes en un mismo tiempo-espacio.
Por ejemplo, en la escuela de ingeniería pesquera (hicimos el recorrido en el buque-escuela donde conocimos, en directo, la coordinación y trabajo, pesca y selección de especies. A las que se conocía que no eran las idóneas se les devolvía al mar, preservando así el equilibrio ecológico y cuidado del lecho marino); paralelo a las faenas se iba aprendiendo, en conjunto profesores alumnos y trabajadores, lo relativo a la pesca misma y se generaba el conocimiento colectivo de lo que había que hacer, aprender y planear para su distribución y venta, a fin de ofrecer productos de calidad, accesibles y nutritivos para la sociedad nayarita, en la etapa final del consumo.
Aprendieron, con esta UNIDAD DE PRODUCCION, de que se podía disponer de todo lo que la naturaleza del mar, ofrece. Con los excedentes, se logró la adquisición de ese buque-escuela y varias pangas. Con ellos, se consiguieron ganancias para comprar una Almadraba (gran cerca de redes para atrapar y escoger los peces). Con ella, se lograron atrapar hasta 20 toneladas semanales. Con más recursos se consiguieron camiones frigoríficos repartidores. Se vendía el kilo entre 2 y 10 pesos (el pescado fino, a un mayor precio). La ganancia también se invirtió en construir una planta para obtener harina de pescado que compitió en el mercado local y nacional. "Y se empezó a pagar a los alumnos y trabajadores. Se adquirieron libros de investigación y equipos de laboratorios e insumos" (entrevista a Rubén Hernández de la Torre, 1998). Y así, en todas las unidades de producción universitarias.
En el ahora, volví a saludar, el fin de semana, a Manuel Ulloa en un evento del Colegio de Puebla sobre evaluación educativa en la entidad y, nuevamente, me congratulé el haberle conocido en Nayarit y verle, hoy, igual de asertivo, generoso, participativo, valioso y, promoviendo más proyectos...