DE NEBLINAS Y DON GOYO

José María Vargas Vila

A Rafael Quílez Sánchez

"Yo soy el Vargas Vila de mi generación". ¿Cómo? "Sí, porque fíjate, Vargas Vila fue el escritor que más libros vendió en su tiempo y además, nació en Colombia y vivió en Barcelona varios años". Esta declaración de Gabriel García Márquez en España, más el recuerdo presente de una persona de lo más cercana, espiritual y material a mi existencia y, que además personificó la conducta más maniáco-depresiva y bipolar que también he conocido, cuyos efectos dañaron mi vida y que siguen campeando en gran parte de su familia, nos dijo en una ocasión: "Vargas Vila ha hecho más daño a la humanidad que, las dos guerras mundiales juntas".

Por esas razones, más por curiosidad, conocí y les comparto, estimados lectores de "Milenio-Puebla", jirones de la obra y vida y de José María en las letras de las naciones iberoamericanas.

Nació en Bogotá, Colombia el 23 de junio de 1860 y murió en Barcelona, el 23 de mayo de 1963. Vivió 63 años. Necesariamente, tuvo que ser otra persona muy cercana a mí quien, cariñosa y amable, me obsequió una copia del libro de Vargas Vila: "De los viñedos de la eternidad", Casa Editorial Sopena (Obra inédita), Barcelona. Con Prólogo de Mario Turriello. Tomado de la *Veia Latina* de Nápoles No. 7—Año Cuarto—del 4 de marzo de 1916). He aquí algunos de los pensamientos en este libro: "Una de las cosas más tristes en la Vida, es, tener razón...y, la más peligrosa". "Ningún público ha tenido genio: de ahí la razón por la cual ningún genio ha tenido público", "Una angustia renovada: eso es la Vida". "El ideal es cambiante, sólo nuestro destino es permanente", "Un libro útil se lee; un libro bello se relee"."El beso, es la blasfemia de una boca libre". "La verdad, es el alma de los fuertes; sólo ellos pueden esgrimirla; porque la verdad, es un desafío al mundo, y, tiene al mundo contra ella". "Lo mejor del amor, no se escribe nunca, y, tal vez no se habla jamás; se refugia en las largas miradas, los largos silencios, y los largos besos...el pecho contra el pecho, y, el corazón en los labios". "Sólo aquel que ama mucho sus hijos, o ama mucho sus libros, puede medir la pena que es perder uno de ellos". "¿No veis como tiembla ése hombre llegando al poder? Sus rodillas guardan las llagas de las caídas y de las genuflexiones seguidas para llegar allí; ¿no veis la tristeza, en su frente de esclavo coronado?". "El hombre superior, produce los acontecimientos; el hombre mediocre se aprovecha de ellos; por eso, es siempre el hombre mediocre el vencedor". "Sólo el dolor, hace bella la vida". "Los grandes espíritus, no llevan el sello de una época, ni de una raza; imponen el suyo, a su raza y, a su época". "Sólo dos cosas dan verdadera alegría al ser humano: la luz y, la palabra". "todo crítico es un fracasado de algo, hasta de la política". "Es la idea, quien da fuerza a la palabra, pero es la palabra la que da la belleza a la Idea; unir la belleza de la forma, a la fuerza del pensamiento, es ser un verdadero pensador". "Cuando se es Moral por Orgullo, es la única vez que se es verdaderamente moral". "Saber, es haber aprendido a conocer su ignorancia, y, a sospechar la de los otros", "El amor, es la ley de la especie, y, es por eso que no reconoce ninguna otra especie de Ley".

"Si tuviésemos que resumir la biografía de Vargas Vila en una palabra esta sería 'escándalo', no sólo por los episodios que marcan su vida, sino por lo que la mentalidad popular construyó: el mito del 'Divino'. Este autor debe la fama a la clandestinidad, tanto como a la expansión de la industria editorial española y, por supuesto, a la piratería que lo llevó a los más recónditos lugares del Continente: cantinas, arrabales, cafetines de puerto, tabacaleras, talleres, sastrerías y zapaterías(...)Una rumorología morbosa alimentó la leyenda del malditismo del autor que tanto lo benefició económicamente, pero sus obras, marcadas por el Index, no dejaron de ser leídas por la juventud rebelde latinoamericana. Lectores de Vargas Vila no fueron sólo porteras o costureras, porque en España también lo leyeron obreros y anarquistas. Autores como Ramón del Valle Inclán, Francisco Villaespesa y Pompeyo Gener elogiaron su incendiaria y vibrante prosa, ya que contó con el aprecio y el respecto de las más grandes figuras del Modernismo: José Martí, Rubén Darío, José Enrique Rodó, Rufino Blanco Fombona y Manuel Ugarte, entre otros. Además, la posteridad no lo trató tan mal. Ante la fuerza de su verbo y de su carácter se rindieron figuras clave como Pablo Neruda y Gabriela Mistral. "Su leyenda", ocultó más de una exquisita perla, títulos, incluso párrafos, que bien merecen un lugar destacado en la historia de la literatura en lengua española, porque "El Divino", qué duda cabe, fue único"(La cultura del XIX al XX en España).