DE NEBLINAS Y DON GOYO

José Manuel Méndez Stivalet

Sigo insistiendo en la unidad cultural geográfica del Totonacapan. Con las diversas delimitaciones que varios autores han hecho de esta región desde la época prehispánica hasta nuestros días, Por ejemplo, Vicente Lombardo Toledano, Víctor Valencia y un servidor que, la señalan desde el Río Panuco, Tuxpan, Zempoala, Poza Rica, Papantla, Gutiérrez Zamora, Tecolutla, Nautla, San Rafael, Pital, Martínez de la Torre, Filobobos, Tlapacoyan, Plan de Arroyo, Xiutetelco, Altotonga, Perote, Xalapa, Naulinco, Coatepec, Cantona, Tepeyahualco, Oriental, Libres, Cuyuaco, Oyameles, Zautla, Tlatlauquitepec, Teteles, Atempan, Yaonáhuac, Hueyapan, Chignautla, Teziutlan, Mexcalcuautla, Zacapoaxtla, Cuetzalan, Yohualichan, Santiago Yaucuitlalpan, Ayotoxco, Tenampulco, Tecuantepec, Poza Rica y Papantla-Tajín donde se cierra y abre el gran circuito del Totonacapan (hay quien afirma que llegaba, hacia el sur hasta Acatlán de Pérez, Oaxaca).

Las tres principales acepciones que conozco de esa región son: “La Tierra de los hombres cálidos”, “Nuestro Sustento” y “Tres Corazones” en Náhuatl Totonaquizado o Totonaco Nuahuaquizado, según arqueólogos y antropólogos que he consultado.

A partir de las épocas juaristas y del porfiriato, pasando por el imperio efímero de los conservadores con su Maximiliano y su Carlota la región serrano-costeña de Puebla-Veracruz (algo de Hidalgo y Tlaxcala) han tenido como ejes principales Teziutlán-Papantla y/o Papantla-Teziutlán (sin olvidar la huasteca poblana que se mete en cuña también en parte de la sierra nororiental de la misma entidad poblana).

Así, el eje de Teziutlán-Tlapacoyan-Martínez de la Torre-San Rafael-Nautla-Tecolutla-Gutiérrez Zamora-Papantla, de ida y vuelta, se ha afectado recíprocamente, en varias etapas de una historia común. Por ejemplo: mis abuelos, paternos y extranjeros, llagaron y se asentaron en Gutiérrez Zamoram, Ver., Donde tuvieron 7 hijos. Mis abuelos maternos de Teziutlán-Tlapacoyan, tuvieron  4 hijos.

Y, en este contexto se inscribe la historia de José Manuel Méndez Stivalet.

Recibí la llamada telefónica de Lucy Álvarez Potey -querida amiga, junto con su compañero Fabio Pumarino y su hijo, nuera y nietos- para compartirme que, José Manuel, conocido entre toda su familia y todos sus amigos, de manera cariñosa, amable y respetuosa como “El Memelas” (hasta su madre, Doña. Lelia, así le nombraba cuando le llamaba a su lado. Lo sé porque viví un tiempo con ellos, como pupilo, mientras estudiaba en la Ibero) -había sido distinguido a la par de otro compañero profesor investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNAM- como los dos mejores Doctores de Ciencias Químicas del País en sus estudios, desempeño, investigaciones, promedios en sus estudios, asesorías, conocimientos y calidad profesional.

Lucy, también de San Rafael así como su compañero Fabio de Nautla y sus Papás, D. Antonio Álvarez Goya, español  y Doña. Lucila Potey Stivalet, descendiente de franceses, junto con Toño, Paco y Quique, y su esposa Sylvia Méndez González, de su hija Sylvia Álvarez Méndez son también familia y grandes amigos y cariñosos admiradores del Dr. Méndez Stivalet.

“El Memelas” fue un alumno destacadísimo desde su niñez. Siempre los primeros lugares le acompañaron en su desarrollo escolar y académico. Más un carácter alegre, sencillo y amigable, le hicieron ser popular, estimado y reconocido. Su memoria prodigiosa le hacía saberse los equipos, alineaciones, records, cifras, juegos campeonatos, series, lugares, nombres y posiciones de jugadores. Los del Salón de la Fama (todo ello, de las grandes ligas gringas) e imitaba al “Mago” Septién y a Jorge “Sony” Alarcón al narrar partidos imaginarios que él creaba ante el regocijo de sus familiares y de sus amigos.

Se fue a estudiar la Preparatoria a Teziutlán, dónde también siempre obtuvo los máximos honores académicos y donde nos hicimos muy, pero muy amigos.

Como ya señalé, viví en su casa. Era la Adoración de su familia: de sus papás, Lelia y Alfonso. De sus hermanos, Leonel y Paco. Todos ellos, por ley y circunstancias de vida, ya fallecieron. Pero ahora el tiene el amor de su compañera María Elena y de sus dos hijas. Por cierto, una de ellas está próxima a contraer matrimonio en Sta, Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España. Muchas felicidades. Y, con el orgullo sencillo y, no, soberbio y pedante de que José Manuel Méndez Stivalet y sus logros es, en mucho, producto y ser, del Totonacapan…