DE NEBLINAS Y DON GOYO

¿La Independencia Interrumpida?

A todos los mexicanos, por las

fiestas patrias.

El Grito más famoso, mundialmente, es el que hace referencia a los cuatro cuadros que el artista noruego Evard Munch (1863-1994) pintó y que en noruego es Skrik. En el cine, es El Grito, llamado Wilhem, que en el filme “Distant Drums” se escuchó en un prolongado “aauuuuughhhh” y que, desde 1951 a la fecha ha sido reproducido en más de 200 películas.

A nivel nacional, El Grito de Dolores, dado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre de 1810 con el que arengó a sus escuchas a ser libres y los invitó, bajo el estandarte de la Guadalupana, a luchar por la libertad y a combatir al mal gobierno, es nuestra principal proclama nacida en un grito.

Ignacio López Rayón-acompañado de Andrés Quintana Roo-, en el edificio de “El Chapitel” en Huichapan, Hgo. Fue quién, el 15 de septiembre de 1812, organizó con sus tropas y seguidores una festividad con bailes, alimentos y discursos referentes a las ideas de Hidalgo y los insurgentes, como tal vez la primera conmemoración del Grito de Independencia. Se le achaca a Guadalupe Victoria, primer presidente mexicano el haber iniciado, desde el gobierno, las fiestas independientes. Benito Juárez, en plena intervención francesa, dio El Grito de Independencia el 15 de septiembre de 1862 en la hacienda de San Juan de la Evoura, en Durango.

El Grito”, se llamó al documental sobre el movimiento estudiantil de 1968, dirigido por el cineasta del CUC, Leobardo López Aretche y un grupo de colaboradores que ha sido un filme de los más vistos y escuchados en la historia contemporánea de México. Junto a los “Gritos Oficiales”, también desde 1968, se han “dado” otros “Gritos Alternativos”, como el que dio el Ing. Heberto Castillo en Ciudad Universitaria durante ese movimiento del 68. Manuel Clouthier lo hizo en el Monumento a la Independencia en 1988. Cuauhtémoc Cárdenas, en 1994, también lo dio en la UNAM. Y, desde 2007, Manuel López Obrador, ha dado sus “Otros Gritos”.

En parangón con la obra de Adolfo Gilly, en cuánto título e índice: “La Revolución Interrumpida”, Ediciones Era, 374 págs. 2007; Índice: Prefacio a la edición en Estados Unidos/Nota previa a la primera edición/Nota a la presente edición/El desarrollo capitalista 1910/El zapatismo/La división del norte/La convención México, diciembre de 1914/De Celaya a Querétaro/La comuna de Morelos 1920/Epílogo: la tierra, la sangre y el poder (1920-1940), proponemos para algún o algunos autores dispuestos, esta otra futura obra histórica: en cuánto título e índice: “La Independencia Interrumpida”, Ed. Fomento Editorial-BUAP, por ejemplo. De 300 a 400 págs. 2015; Índice: Prefacio a la edición en el Imperio/Nota previa a la primera edición/ Nota a la futura edición/La génesis de la transformación feudalista, mercantil y liberal como embrión del desarrollo capitalista 1810/Imperios/Los liberales/Los conservadores/México, año de 1867/De Oaxaca, Distrito Federal a los Estados Unidos/Los precursores en San Luis Potosí/Porfirio Díaz/También epílogo: La globalización, la identidad cultural y el imperio.

Al respecto, Octavio Paz, sostiene: “Cada una de las nuevas naciones tuvo, al otro día de la independencia una constitución más o menos liberal y democrática (…) En Europa y Estados Unidos esas leyes correspondían a una realidad histórica: eran la expresión del ascenso de la burguesía y de la destrucción del antiguo régimen (…) En Latinoamérica sólo servían para vestir a la moderna las supervivencias del sistema colonial (…)”

“La mentira política se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño moral ha sido incalculable y alcanza a zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad. Durante más de 100 años hemos sufrido regímenes de fuerza, al servicio de las oligarquías feudales, pero que utilizan el lenguaje de la libertad. Esta situación se ha prolongado hasta nuestros días. De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma. Éste, parece ser el sentido de los actuales movimientos latinoamericanos, cuyo objetivo común consiste en realizar de una vez por todas la Independencia. O sea, Transformar nuestros países en sociedades realmente modernas y no en meras fachadas para demagogos y turistas. En esta lucha nuestros pueblos no sólo se enfrentan a la vieja (y nueva, diríamos nosotros) herencia española (la iglesia, el ejército y la oligarquía), sino al Dictador, al Jefe con la boca henchida de fórmulas legales y patrióticas, ahora aliado a un poder muy distinto al viejo imperialismo hispano: los grandes intereses del capitalismo extranjero” (Paz, O. El Laberinto de la Soledad, Fondo de Cultura Económica, México, 2004).

Esperemos que: “La Revolución Interrumpida” y “La Independencia Interrumpida”, en un día no muy lejano, se crucen y se complementen…