DE NEBLINAS Y DON GOYO

“Desde Hueytamalco, defendimos la democracia…” (2ª. Parte)

En la colaboración presentada la semana pasada, les ofrecimos la 1ª. Parte de una breve semblanza del escritor, comerciante y líder social, Miguel Ángel Bello Pérez, así como el inicio de su lucha porque en la región centro-sur del Totonacapan con cabecera principal en Hueytamalco, Pue., se instaurara la democracia en los procesos electorales ya que las elecciones hasta aquel 1974, venían siendo manipuladas y controladas por una pequeña camarilla caciquil desde la post revolución, a su gusto y manejo.

Al respecto, recibimos un correo electrónico del investigador y profesor del Departamento de Educación y Comunicación de la UAM-Xochimilco, Ramón Alvarado Jiménez, en donde nos comenta: “(…)He disfrutado tu crónica en torno a los encuentros, las voces y testimonios, de aquella gente que no merecen el destino actual de este país: los guardianes de la memoria de sus propias localidades. En tus recorridos, has escuchado, sin duda, una serie de relatos sobre los personajes (algunos legendarios) de la región, estoy dispuesto a recorrer contigo esos lugares y a conversar con diversos personajes para levantar un registro videofilmado de la “memoria popular”. Echar mano de las “viejas formas” de relación social y de solidaridad. Mostrarlas al México de ahora a fin de recuperar algo del viejo tejido social, comunitario, local y regional”.

Recordemos que Bello Pérez nos compartió que ese 25 de julio de 1974,  siendo la fiesta patronal  se decidió elegir un candidato en forma abierta, llevándose a efecto en el kiosco de la plaza central del Pueblo. Para ello se propusieron a 5 personas: a Fernando Iglesias, Vicente Cortes, Alfonso Sánchez, Esteban Quijano y Miguel A. Bello. Y éste, fue electo, mayoritariamente: “(…)inmediatamente se empezó a trabajar todo el mes de agosto y el de septiembre, habiendo reunido documentación de apoyo como nunca se había hecho donde pudo constatarse que la ciudadanía tenia verdaderos deseos de que se le tomara en cuenta políticamente(…) dicha documentación se llevó a las oficinas del PRI en el estado, donde sellaron y firmaron como única documentación presentada, pero al salir la comisión, les alcanzó el diputado Faustino Báez Reyes diciendo que le prestaran el paquete porque le faltaba un sello y si no, no iba a pasar. Lo que sucedió es que llevaron las personas que ejercían al cacicazgo del municipio, diciendo que como le iban a dar esa anuencia a un candidato que no se reportó con ellos, que tenían más de 40 años comandando al pueblo. Los dirigentes del PRI hicieron un llamado a las dos comisiones para decir que se hiciera una coalición, ya que las dos partes tenían un derecho: una por demostrar un gran liderazgo y la otra,  por haber sostenido al partido por tantos años. Así, que ejercieran la administración, mitad y mitad.(…) Afortunada o desafortunadamente, en la noche pasó a casa de Miguel Ángel Bello el delegado del PAN del Distrito y preguntó cómo estaba la situación pues estaba enterado de la labor que se había hecho(…) El delegado propuso después de ver los documentos, diciendo: “podría asegurarse que ustedes ganarían las votaciones, pero hay que jugar por el PAN, hoy es el último día de registro hasta las doce de la noche”(…) Se tuvo que regresar a las comunidades a avisarles que ahora esa planilla jugaría por el PAN(…) Se trabajó todo el mes de octubre y medio de noviembre y al fin se hicieron las votaciones el día 24 de noviembre de ese 1974, ganando el PAN al PRI al dos por uno(…) Desde el 14 de febrero de 1975 empezó el calvario del pueblo, el candidato ganador simplemente dijo que el triunfo era del pueblo y por eso estaban allí reclamando su victoria(…) Miguel Ángel Bello fue a México al Palacio Nacional para hablar con el Presidente Luis Echeverría; como no se encontraba lo atendió Manuel Barttlet Díaz, a quien Bello Pérez le dejó una carta narrándole los hechos. Al día siguiente vino un comisionado a Hueytamalco a dejar un oficio dirigido al gobernador donde le decía que resolviera el problema(…) “Arribamos a Puebla al medio día”(…)llegó el gobernador y sin saludar empezó a hablar diciéndome lo siguiente: “Así es que tú eres el que me está causando problemas”-“No señor creo que usted es el que me los causa a mi porque usted es el que tiene la solución a lo que usted dice problema”-“Pues deberás entender que a ti no te conviene tener de enemigo al gobierno del estado”-“desde luego que no; nunca ha sido mi intención ni he hecho algo que así lo amerite”-“Pues vas a decirle a esa gente que se retire del Palacio de Hueytamalco porque esa es tu gente”-“No señor, esa gente no tiene dueño, son personas dueñas de sí mismas y simplemente reclaman su derecho del triunfo que ellos mismos se dieron”.

Al final-menciona Miguel Ángel Bello Pérez-, todas esas desavenencias políticas y con los resultados ya descritos, el pueblo logró perder el miedo y los candidatos obtuvieron el orgullo de ganarse una respetabilidad y la satisfacción de haber logrado liberar a las personas del temor a tantas atrocidades y, a defender a la democracia, desde Hueytamalco”.