DE NEBLINAS Y DON GOYO

Huehueyork

Alejandro Ibáñez Rosas, poblano, oriundo de Huehuetlán El Grande, ahora ya de 35 años. Cuando joven, al igual que cientos de miles, marchó a los Estados Unidos motivado por alcanzar "el sueño americano" que, algunos primos y hermanos ya se encontraban buscándolo en White Plains, Condado de Westchester, cercanos a Nueva York. Por ello, cuando les preguntan a dónde migran, contestan que a "La Gran Manzana". Fue en 1985 -coincidiendo con el temblor sufrido en la ciudad de México en septiembre de ese año- cuando gracias a una amnistía ofrecida a los mexicanos, hubo una muy fuerte y gran migración de nacionales a USA. En esa coyuntura, menciona Alejandro, fue que familiares y paisanos de su comunidad iniciaron la pequeña diáspora de huehuetecos a la Unión Americana.

Huehuetlán El Grande tiene las acepciones del Náhuatl, "Lugar Viejo o Pueblo Antiguo". Lo habitaron popolocas y náhuats. La cabecera municipal es la Villa de Santo Domingo Huehuetlán. Desde 1895 se le nombra municipio libre. Tiene 7 juntas auxiliares y 3 inspectorías. Pertenece a la Mixteca Poblana y a la Región VI de la entidad poblana. Forma parte de la Sierra del Tentzo y se ubica entre los valles de Atlixco y Matamoros. Se localiza a casi 50 kilómetros de la capital poblana. Le surte de agua el río Huehuetlán que nace y baja de la Sierra por lo que tiene nacimientos, cascadas e inclusive un balneario llamado Atotonilco. Posé dos templos del siglo VI: a Sto. Domingo Guzmán y a la Asunción.

Alejandro Ibáñez Rosas, cuyos padres, Erasmo Ibáñez y María Rosas, y hermanos: Jacobo, Javier, Felipe, Elba, Rodolfo y Gloria, todos nacieron en Huehuetlán. Y excepto, Gloría, viven o han vivido en White Plains. Menciona Ibáñez Rosas que es a partir del 2000 cuando la emigración a ese lugar se da con más fuerza ya que familias enteras se van a vivir allá. Calcula él que, de los 3 a 4 mil habitantes de la capital del municipio, cerca o un poco más de mil están de migrantes.

Primero, la necesidad les hizo irse. Pero en el presente, ya son otras causas las que motivan las ausencias: hacer más ingresos, adquirir propiedades, estar a la moda, conocer la Unión; viajar y pasear; ahorrar, sentirse socialmente importante; y por seguir al padre, a los hermanos o a la demás familia.

Ibáñez Rosas considera que los beneficios adquiridos en esa ida al norte, son múltiples y variados. Se adquiere madurez. Se valora más lo que tiene. La nostalgia y recuerdos de la tierra, en principio, los hace más unidos. Él recuerda que su primera instancia de 4 años, al llegar a White Plains, los mexicanos eran agredidos y rechazados por las personas de color que vivían ahí. Por lo que se unieron los huehuetecos y, poco a poco, con fuerza e inteligencia se enfrentaron a "los negritos" y los fueron desplazando. Ahora, ese sitio es muy agradable, limpio, y habitado por una mayoría mexicana, poblana y de Huehuetlán, con un muy buen desarrollo.

Su esposa, Alejandra Gordián, sus hijos Iván y Nataly, también de la misma comunidad poblana-mixteca son beneficiarios de su trabajo. Ya que allá se reencontraron. Formaron su familia y, con su esfuerzo, trabajos y ahorros así como con el apoyo de sus padres y familiares pudieron adquirir sus casas, taxi y terreno.

Pero también advierte: "las consecuencias e impacto de la migración hace que sus perjuicios y beneficios se dividan en mitad y mitad. Y por ello muchas familias se han desintegrado. Ya que el papá se va y se queda por allá y la esposa, junto con sus hijos, se quedan por acá y sólo el flujo de remesas es el lazo que los une".

"Si acaso, en la fiestas de diciembre-enero, en la candelaria o el 4 de agosto-fiesta del patrón- o en Todos Santos llegan a venir unos pocos días. Y si se marchan las familias para allá, igualmente van cambiando sus costumbres y tradiciones". "Sobre todo los niños y jóvenes, ya sea que se vayan o se queden, adquieren vicios y defectos por soledad o porque sus padres, familiares, profesores y maestras no estamos preparados para dar respuestas eficientes y eficaces ante esta problemática educativa y, sobre todo, cultural que nos están acarreando los movimientos migratorios de nuestras comunidades y de nuestros pueblos".

"Realmente es un gran problema familiar, social, económico y hasta político que, la mayoría de las veces, no alcanzamos a mirar ni a prevenir y cuando ya se da, ni a denunciar, ni a informar y mucho menos, a combatir y exterminar", concluyó Ibáñez Rosas.

Estas reflexiones y comentarios fueron gracias a algunos lugareños (Raúl Meza, Andrea y Paco); y demás familiares de Alejandro; se dieron en el contexto de una cálida y hermosa fiesta-banquete por el bautizo de Nataly, la primera comunión de Iván, hijos de él y Alejandra, así como de sus compañeros taxistas de Radio Central, con los que me fui como invitados: el 103-D. Charlie-; el 184, el 75 y el 63. A todos, ¡Muchas gracias...!