DE NEBLINAS Y DON GOYO

Gilberto Bosques Zaldívar (II)

A José Lanzagorta Croche

Discutíamos, en la sobremesa, con Sotelo, Lombardo, Abigail, Lázaro, Hervey y Sinar, ¿a quién?, varón o mujer, considerábamos como el poblano o poblana contemporáneos más ilustre, importante y trascendente de nuestra entidad y de sus comunidades. Y, después de variado análisis, confrontaciones y síntesis concluimos, casi por unanimidad, que lo era Gilberto Bosques Zaldívar.

Hace 90 años, en 1924, es electo diputado al Congreso de la Unión. Hace 80 años, en 1934, es nombrado presidente del Congreso de la Unión y responde el 1er. Informe del presidente de la república, Lázaro Cárdenas del Río. Hace 70 años, en 1944, regresa de Europa a México y se le otorga el nombramiento de Ministro Extraordinario y Plenipotenciario en Portugal  1944-49. En Suecia y Finlandia 1949-1953. Y el de embajador en Cuba 1949-54. Es decir, hace 50 años, concluye su carrera diplomática (también tramitó y entregó pasaportes y documentos a los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, para su estancia-antes de la revolución cubana-, en México).

Nació en Chiautla de Tapia, Pue., el 20 de julio de 1892. Murió el 4 de julio de 1995.

Fue diplomático, profesor, periodista, educador, escritor y político. Sus padres: Cornelio Bosques y Ma. de la Paz Zaldívar. Su esposa Ma. Luisa Manjarrez. José Franco, presidente de la Academia Mexicana de la Ciencia, dijo de Bosques: “Un humanista de dimensiones extraordinarias. Personaje universal, valiente, inteligente, generoso, sensible y un ferviente y apasionado defensor de la democracia y las libertades”.

Pepe Lanzagorta, me envió un escrito, elaborado por un amigo muy estimado por Él, a fin de que se lo diera a conocer a nuestros lectores de “Milenio-Puebla”. Cuestión que con mucho gusto hice hace unos meses y que, hoy, retomo de ese escrito unos fragmentos ya que considero no han perdido su vigencia, calidad, frescura y validez sobre la gran figura de Gilberto Bosques, quién, reiteramos, para muchos de nosotros es el poblano contemporáneo más ilustre, trascendente, insigne y valioso.

“Las Visas de Bosques”.

(…)Gracias a la película ‘La Lista de Schindler’ de Steven Spielberg hemos conocido las acciones riesgosas realizadas por Oskar Schindler para salvar a unos 1200 judíos del holocausto nazi. Sin embargo, pocos hemos oído hablar de la labor del mexicano Gilberto Bosques para salvar la vida de más de 40 mil personas durante la ocupación nazi en Europa. Gilberto Bosques Zaldívar fue el Cónsul General de México en Francia de 1939 a 1944, quien respondiendo al llamado de su propia conciencia, ayudó desde su posición diplomática a huir de los regímenes franquista y nazi a refugiados españoles republicanos, judíos franceses, libaneses, socialistas, comunistas y otros perseguidos, entre ellos líderes políticos europeos de oposición y miembros de la resistencia antifascista, quienes habían sido señalados para ser enviados a los centros de concentración, ofreciéndoles a todos ellos residencia y nacionalidad mexicana(…)Su primera preocupación fue defender a los mexicanos residentes en la Francia no ocupada, pero al conocer las atrocidades de la persecución nazi protegió también a otros grupos. Apoyó a libaneses con pasaporte mexicano y a refugiados españoles que buscaban huir de los nazis (…) Era tan grande la afluencia de refugiados que buscaban una visa mexicana que Bosques alquiló dos castillos (el de Reynarde y el de Montgrand) para convertirlos en centros de asilo mientras se arreglaba su salida hacia México. Entre 800 u 850 fueron alojados en uno de los castillos, mientras que en el otro se albergaron 500 niños y mujeres. Adicionalmente, rentó varios barcos que salieron del puerto de Marsella transportando Judíos y otros perseguidos hacia países Africanos donde más tarde fueron trasladados a México, Brasil, Argentina y otros países de América. En un periodo de dos años, bajo su auspicio, poco más de 40,000 visas fueron expedidas para quienes deseaban huir de la tiranía nazi(…)Más complicado fue el caso de los judíos. El consulado ocultó, documentó y les dio visas a numerosos judíos, pero era mucho más difícil sacarlos de Francia. Desde Marsella el embajador mexicano también tuvo que hacer frente al hostigamiento de las autoridades pro alemanas francesas, al espionaje de la Gestapo, del gobierno de Franco y de la representación diplomática japonesa, que tenía sus oficinas en el mismo edificio de la delegación mexicana (…)Poco después el consulado fue tomado por asalto por tropas de la Gestapo alemana, que confiscaron ilegalmente el dinero que la oficina mantenía para su operación. Bosques, su familia (su esposa María Luisa Manjarrez y sus tres hijos: Laura María, María Teresa y Gilberto Froylán; entonces de 17, 16 y 14 años, respectivamente)y el personal del consulado, 43 personas en total, fueron trasladados hasta la comunidad de Amélie-les-Bains(…)Los pocos que conocen la historia de Gilberto Bosques Zaldívar suelen llamarlo “El Schindler Mexicano”. Y así como Schindler tuvo su lista de trabajadores judíos protegidos, Bosques tuvo sus visas a la libertad:“Las Visas de Bosques”.