DE NEBLINAS Y DON GOYO

¿Hacia la Evaluación Educativa Nacional?

A Salvador Allende

La Reforma Educativa, puesta en marcha, tiene, en la Evaluación Educativa un proceso, una estrategia, una directriz, una descentralización y una política pública  que, objetivada en la creación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, INEE, descentralizado y con autonomía jurídica y administrativa, plasma, concretiza y recupera la Rectoría del Estado Mexicano en la Educación Pública Nacional.

Dice Jacques Delors, presidente de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, en su informe a la UNESCO: “Tres agentes principales coadyuvan al éxito de las reformas educativas: en primer lugar, la comunidad local y, sobre todo, los padres, los directores de los establecimientos de enseñanza y los docentes; en segundo lugar, las autoridades públicas, y por último, la comunidad internacional (…)

Los países en los que este proceso, en mayor o menor grado, se vio coronado por el éxito son aquellos que lograron una participación entusiasta de las comunidades locales, los padres y los docentes, sustentada por un diálogo permanente y por diversas formas de ayuda externa, tanto financiera como técnica y profesional (…)En toda estrategia de aplicación satisfactoria de una reforma es clara la primacía de la comunidad local (…)

La participación de la comunidad local en la evaluación de las necesidades, mediante un diálogo con las autoridades públicas y los grupos interesados dentro de la sociedad (…) Cuando las comunidades asumen más responsabilidades en su propio desarrollo aprenden a valorar la función de la educación, concebida a la vez como un medio para alcanzar determinados objetivos sociales y como una mejora deseable de la calidad de vida” (Delors, J. La Educación Encierra un Tesoro, Santillana Ediciones UNESCO, Madrid, 1996).

Por su parte, el Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas, menciona: “Tres décadas y media han transcurrido desde que el derecho a la educación fue reconocido como un derecho humano fundamental (Convención y Recomendación relativas a la lucha contra las Discriminaciones en la esfera de la Enseñanza, 1960).

Sin embargo, este derecho fundamental aún es negado a 885 millones de personas, de las cuales el 28.8% son mujeres y niñas. Los jóvenes sólo pueden dar lo mejor de sí mismos si se les garantiza este derecho y se democratiza el acceso a la educación. A menudo se niega este derecho en nombre de la “cultura” y de las normas “culturales”. Por consiguiente, es indispensable reconocer que la educación en todas sus formas se identifica con el desarrollo humano” (Pérez de Cuéllar, J. Nuestra Diversidad Creativa, Ediciones UNESCO, México, 1997).

Igualmente, Federico Mayor Zaragoza, ex director de la UNESCO en su prefacio a la obra de Edgar Morin, Los 7 Saberes Necesarios para la Educación del Futuro, afirma: “Cuando miramos hacia el futuro, se nos presenta lleno de incertidumbre como será el mundo de nuestros hijos, de nuestros nietos (…) Pero, al menos, de algo podemos estar seguros: si queremos que la Tierra pueda satisfacer las necesidades de los seres humanos que la habitan, entonces la sociedad humana debe transformarse (…) En esta evolución de los cambios fundamentales de nuestra vida y nuestros comportamientos, la Educación en su sentido más amplio juega un papel preponderante (…) La Educación es “la fuerza del futuro”, porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio (…) Debemos reformular nuestras políticas y programas educativos (…) Al realizar estas reformas es necesario mantener la mirada a largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras. Tenemos una enorme responsabilidad en relación con ellas”.

Y, para compartirles una reflexión que apuntale un verdadero desarrollo humano que no conclusión, les recuerdo que nuestra Reforma Educativa deberá, en mucho, descansar y basarse en el Aprender a Conocer, el Aprender a Hacer, el Aprender a Estar, el Aprender a Emprender, el Aprender a Convivir y, finalmente, el Aprender a Ser.