DE NEBLINAS Y DON GOYO

Eduardo Galeano

“Las Venas Abiertas de América Latina”, es la obra literaria-histórica que Eduardo Galeano, uruguayo y universal, nos obsequió para dar a conocer al mundo y a nosotros mismos la explotación y saqueos que los imperios, metrópolis, transnacionales, capital financiero, ejércitos intervencionistas, grupos religiosos, aliados y coludidos con las burguesías criollas y grupos de poder locales (esos que no han llegado a conocer e interiorizar ni siquiera 3 libros pero que se dedican hacerles reformas a su modo y a su servicio y que, se dedican a coleccionar casas blancas y negras, a enriquecer más a sus constructores de obra pública, a frivolidades y sueños monárquicos y a no respetar los derechos humanos) y que, en mucho, ha sido el pan nuestro de cada día de casi todas nuestras naciones latinoamericanas, desde sus luchas de libertad e independencias, hasta su realidad y repetición, presente en nuestros días.

Galeano, un gran ser humano. Fue escritor, editor, periodista, dibujante, y un apasionado fan del futbol (seguidor de “El Nacional” de su país y de Leonel Messi, considerado por él e igualmente por varios, entre ellos su servidor, como el mejor futbolista de todos los tiempos). Decía Eduardo “Gius”: “…yo no soy más que un mendigo de buen futbol. Voy por el mundo sombrero en mano, y en los estadios suplico:  “…una linda jugadita por el amor de Dios. Y cuando el buen futbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el Club, de que País, o el jugador o jugadores que me lo ofrecen…” (“Sentipensar el Futbol”: Carlos Ferral).

Aún recuerdo, al inicio de la década de los 80´s, cuando lo invitamos a participar en la “Jornada de la Comunicación” en Puebla y que, organizamos la Dirección de Extensión Universitaria de la entonces UAP, el periódico “La Jornada” y el gobierno del Estado de Puebla”. Al irlo a esperar por la madrugada, al aeropuerto del DF de su viaje desde Montevideo-serían 4 o 5 de la madrugada, le dijo a Carlos Payán Velver: “¿Ya estará impreso nuestro periódico? Me gustaría pasar por la imprenta por un ejemplar, mancharme de su tinta y de su olor; es algo muy placentero para Mí”. Y, por supuesto, Payán le complació. Al llegar a Puebla, se sintió un poco mal. Se le diagnosticó una amenaza de infarto. Y, entre el buen oficio y atenciones de los Médicos de la UAP y, de la presta y urgente atención que le dimos, especialmente, la de Alfonso Vélez Pliego, todo salió satisfactoriamente, aunque Eduardo Galeano ya no pudo participar, físicamente, en nuestro evento pero nos apoyó, con espíritu desde los lugares de su restablecimiento  y, además, pudimos tratarlo de manera particular y personalizada.

Eduardo Galeano, nació en Montevideo, Uruguay el 3 de septiembre de 1940. Su obra ha sido traducida a más de 15 idiomas. Editor de varias revistas. Creador de cerca de 50 libros, murió este fin de semana, a los 74 años.

Frases de Eduardo Galeano:

“1. El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar... 2. A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder. 3. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. 4. Este es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa. 5. Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas. 6. Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia. 7. Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado. 8. No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta. 9. El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quiéreme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, no lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo. 10. Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme. 11. No sería capaz de leerlo de nuevo (su libro Las venas abiertas de América Latina). Caería desmayado. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria. No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada. 12. En realidad, todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe. Para mí, Las venas fue un puerto de partida, no un puerto de llegada” (Ibid).