DE NEBLINAS Y DON GOYO

¿Todos somos Ayotzinapa e Iguala?

Acontecimientos confusos, difusos, maluchos y patidifusos actuales que, histórica, social, geográfica, cultural, económica y políticamente, se inscriben en una región, que hoyes una de las 32 entidades de la república, la que desde su nombre-en honor al apellido de D. Vicente, héroe de nuestra independencia-lleva los estigmas de ser un estado, acosado y golpeado por la violencia, las desigualdades, los contrastes, los malos gobiernos, las injusticias, la explotación y la corrupción, pero al mismo tiempo habitado por ciudadanos y gente buena, sencilla, solidaria, trabajadora, capaz, republicana y progresista, con ricas expresiones culturales y educativas; y todo ello, en un entorno material bello, rico, paradisíaco: mar, valle, montaña, bahías y naturaleza en general, junto a esos muy valiosos guerrerenses.

En esta historia contemporánea, los sucesos de Iguala con especial referencia a los normalistas de Ayotzinapa, tiene una breve cronología de máxima violencia, desde su génesis y origen, con los gobiernos en turno, con sus caciques aliados y con los sectores más conservadores que los han creado, impulsado y apoyado.

Desde 1928, estos han sido los gobernantes de Guerrero que, más mal que bien, han tenido las relaciones político-educativas con los normalistas: Enrique Martínez, Adrián Castrejón, Gabriel Guevara, José Lugo, Alberto Berber, Gerardo Catalán, Baltazar Leyva, Alejandro Gómez, Darío Arrieta, Raúl Caballero, Arturo Martínez, Raymundo Abarca, Caritino Maldonado, Israel Nogueda, Rubén Figueroa F., Alejandro Cervantes, José Ruiz, Rubén Figueroa A., René Juárez, Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre.

La Universidad Autónoma de Guerrero, desde hace varios años, ha mantenido una relación respetuosa y solidaria con los normalistas.

La Normal de Ayotzinapa fue fundada, en 1926, por Rodolfo A. Bonilla. Raúl Isidro Burgos llegó a Tixtla, Gro., a hacerse cargo de la dirección en 1930. Isidro Burgos, tuvo que ver mucho con nuestra entidad poblana ya que en 1935, la SEP le invitó a irse a Tlatlauqui, Puebla, donde fue docente y aprovechó su estancia para fundar la Escuela Normal de Xochiapulco; la que posteriormente fue trasladada a Zaragoza, Pue. y tuvo que ver con la fundación de la Normal de Teteles. Todo este accionar educativo fue en suelo y cielo, poblanos, donde también fue Jefe de las Misiones Culturales.

Raúl Isidro Burgos, nació en Cuernavaca, Morelos, el 21 de junio de 1890 y murió en el DF, el 10 de abril de 1871. Ya en Tixtla, en los 30, trasladó la Normal a la ex hacienda de Ayotzinapa habiéndola restaurada con el apoyo de la comunidad y dándole así a la Normal, el empuje, la prestancia y la dinámica académica que pronto la haría una de las mejores instituciones educativas normalistas del país y ya conocida como la “Normal de Ayotzinapa”.

Desde 1941, los ataques gobiernistas a la normal se recrudecieron abiertamente, fue acusada de “ultrajar al lábaro patrio” ya que se había izado en el asta bandera, una rojinegra de huelga (la misma acusación que se hizo a los estudiantes durante el 68). En esta Normal, estudiaron Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez Rojas y Othón Salazar.

En 2007, el gobierno encabezado por el perredista Zeferino Torreblanca, intentó reformar la estructura operativa de la Normal. Esto ocasionó un enfrentamiento con los normalistas. Los disturbios y enconos, provocaron que se diera marcha atrás a los intentos reformistas de ese gobierno. En 2011, se generó otro enfrentamiento entre los normalistas con también otro gobierno emanado del PRD. Esta vez fue con el ex priista-ahora perredista-, Ángel Heladio Aguirre Rivero. A partir de un bloqueo que los estudiantes plantaron en la autopista del sol, y que fue reprimida por policías federales y estatales, y al resultar muerto un joven empleado de una gasolinera (se dijo que fue incendiada por algunos normalistas) y Jorge Alexis y Gabriel Echeverría, se creó una Comisión Especial que… iba a informar… y todavía se está en espera de ese informe.

Ahora, en esos acontecimientos nebulosos de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas y de la aparición de las-hasta hoy-6 fosas clandestinas; y de los involucramientos del grupo criminal Guerreros Unidos, de los policías municipales, del presidente municipal perredista de Iguala, de su secretario de seguridad, de los sicarios en los gobiernos y de los gobiernos en los sicarios; todo ello ya conocido como el “Caso Iguala”, ha generado la condena nacional y la de muchos otros países. Así, se han sumado declaraciones y protestas como la del secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, quién manifestó sentirse consternado ante la desaparición de los 43 estudiantes normalistas mexicanos “lo que ya es crimen inhumano y absurdo que enluta a todos los países de América”. Por su parte, la escritora y gran humanista, Elena Poniatowska, al recibir el doctorado honoris causa por parte de la Universidad Autónoma de Guerrero en fragmento de su discurso mencionó:“Al gobierno federal se le puede decir lo mismo que al local, que los grandes problemas de México no están siendo atendidos y México no está progresando; además de eso vivimos en un país donde se mata a los jóvenes” (Poniatowska, E.“La Jornada”, domingo 5 de octubre del 2014).