DE NEBLINAS Y DON GOYO

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A María Luisa Albores

Hace ya casi tres lustros, en mayo del 2000, participamos en la Cátedra Alfonso Reyes impartida en el Tecnológico de Monterrey cuyo seminario y conferencia magistral fueron impartidos por Mario Vargas Llosa. Moderaron y cooperaron en ella, Raymond L. Williams, Gonzalo Celorio y Silvia Garza. De entrada, Vargas Llosa nos compartió: “La diversidad humana es una realidad que no sólo debemos respetar sino incluso promover; es la mejor manera de garantizar la soberanía individual, que es la mayor conquista de la civilización”.

Animado por Inés Saénz, compañera maestra y amiga en el TEC y una de las más destacadas y principales intelectuales y humanistas en el Itesm, de entonces a la fecha, me animó a entregarle en propia mano a Vargas Llosa mi colaboración publicada en “El Norte” sobre “¿Alternancia o dictadura Perfecta?”. En ella, refería las diferencias y semejanzas, históricamente, entre Perú y México. Fujimori y el PRI eran los personajes en análisis, discusión y señalamientos, en esos momentos.

Flotaba en el ambiente y en mi espíritu, la firme convicción y creencia de que la alternancia en ambos países, era el cambio y camino correctos. “En México, nos decía Mario, ha habido y existe una dictadura de partido, no de un hombre fuerte sino de un partido fuerte que, ha avasallado toda forma de oposición y controlando el Estado al extremo de identificarse enteramente con él. Mientras no se consume la alternancia en el poder, la democratización es imperfecta o ilusoria”.

Así, escribí en mi artículo, la alternancia está a la vista. Y, presupone las siguientes interrogantes: ¿los partidos de oposición y los candidatos que los representan, se decidirán a hacer un acuerdo unitario? (…) ¿Pacto de los Pinos para hacer realidad la alternancia? (…) ¿Un Acuerdo Nacional sobre un programa básico sobre los derechos políticos, sociales, culturales, educativos, y económicos de todos los mexicanos (…) Un gran Pacto de Unidad Nacional? (…) ¿Establecer un Consenso Nacional en las posiciones sectoriales y ministeriales para la conformación de un Gabinete Pluripartidista con los mejores hombres y mujeres de cada organización política?  Y, ¿se podrán dejar de lado las actitudes y conductas egoístas, sectarias, partidistas, caudillistas, irreflexivas, ciegas y antipatrióticas de no construir este  Gran Pacto y Acuerdo Nacional de llevar a México a una verdadera e histórica transición a la vida democrática nacional, traducida en una real y posible alternancia política a la vista…?”

Ante estas reflexiones y propuestas que presenté en mi colaboración a “El Norte” y que entregué a Mario Vargas Llosa, nos compartió Él los siguientes comentarios: “”La razón de ser del escritor es la protesta. Es el cuestionamiento y es la permanente crítica al vasto desorden y al gran caos que nos presenta la vida, el accionar, la creación y los comportamientos sociales de todo ser humano”.

Después, vino la alternancia: ganó Vicente Fox Quezada y, posteriormente, Felipe Calderón Hinojosa.

Basado, el uno, en la total creencia que gobernaba refrescos de cola y, controlándose con prozaques. Envuelto en la mayor frivolidad, despilfarrando recursos y dejando que la presidenta y sus hijastros hicieran sus negocios y que su fundación: “Vámonos de México”, gobernara en paralelo.

El otro, ávido de guerritas, amigos, mediocridad y desaparecidos, construyó mucho de la violencia y de las hordas criminales y bárbaras-intervenidas y con la complicidad y protagonismos de muchos perredecos-, que ahora padecemos y sufrimos, cotidianamente y a lo largo y a lo ancho de la república todos los mexicanos. Ello, y más otras deudas y reclamos que seguirán apareciendo, hizo que nuestro pueblo y nuestra nación acudiera en una actitud desesperada y angustiada, matizada, pintada y enmarcada, nuevamente por tufos y signos de fraude y desaseo, al regreso, hoy, de una pequeña-gran dictadura y más que imperfecta que, ante los reclamos nacionales e internacionales sobre el encuentro, aparición y regreso de los 43 tendrá que darnos un pronta, viable, autocrítica, eficaz, realista, verdadera, humana, comprometida, justa y eficiente: en un nuevo decálogo si quiere perfeccionarse.

Subraya, Vargas Llosa: “No es el progreso económico el que abre las puertas de una sociedad a la libertad, dice el profesor Amartya Sen, es ésta la que echa los cimientos durables de la prosperidad sobre una base de justicia, para el conjunto de los ciudadanos”.

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