Vida y Milagros

¿Para qué usar la ley si existen los videos?

El diputado por Mérida que fue filmado en el reventón más famoso del año en Villa Balboa, ya pagó sus cuentas en el único lugar en que las tenía que pagar: en su casa. Su esposa lo corrió del domicilio conyugal y lo mandó con su música a otra parte. Será su privilegio perdonarlo o no. Desde luego sigue en su cargo en el Congreso. El diputado Luis Alberto Villareal, soltero, ha sido destituido como coordinador de la bancada panista en el Congreso de la Unión por aparecer en el mismo video. Hay que recordar que sólo existen dos estados civiles: soltero o casado.

El estado civil de viudo o divorciado solo existe socialmente, no para la ley. Villareal es soltero. No tenía por qué ser destituido por bailar la quebradita con una chamaca a la que nadie estaba obligando a estar ahí. Las relaciones consensuadas entre adultos no son un delito. Pueden ser un agravio para las parejas de los fiesteros, que son los únicos que pueden, en caso de que les importe, ponerlos en la picota como le sucedió al diputado de Mérida.

Pero resulta que Villareal había sido acusado de tráfico de influencias para bajar recursos a los estados y municipios y por eso jamás se le investigó cuando debió hacerse. 

La ley anticorrupción, una de las promesas del Acuerdo por México, ha sido postergada para mejores tiempos. ¿Para qué desgastarse en ella si cuando se quiere hundir a un político basta con filtrarle un video, una conversación o una foto indiscreta para que el linchamiento mediático arranque y, culpable o no, la persona objeto del deseo de destrucción será arrastrada como toro ensangrentado por las arenas del suelo patrio. ¿Casos? ¡Muchos!

1) Mario Marín utilizó sus influencias en el poder judicial poblano para vengarse de Lydia Cacho por escribir de los abusos de redes de pederastas amigos del mencionado gobernador. Nada hubiera pasado si no se filtra la grabación con Kamel Nacif, reproducida hasta el infinito por todos los medios de comunicación. Judicialmente nunca se acusó a Marín, pero quedó juzgado y condenado por las grabaciones filtradas. No está inhabilitado para ejercer otro cargo público. El merecido juicio político jamás se llevó a cabo.

2) Se Sabía que Rodrigo Vallejo andaba en pésimos pasos haciéndole trabajos a “La Tuta” en Michoacán. Se sabía que hacía fiestas y orgías en la casa de gobierno. Nada pasó. Se ahorraron la investigación y el debido proceso jurídico para su detención con la sola filtración y divulgación de un video en el que Rodrigo platica con “La Tuta”, sosteniendo su cervecita Tecate en la mano.

3) El líder del PRI en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez, el príncipe de la basura, que, según dicen, compraba las caricias y favores sexuales de sus edecanes a cambio de darles trabajo y bonos adicionales, ha sido retirado de su cargo. No dudo que pueda ser culpable, pero todo mundo es inocente hasta que se le pruebe que no lo es. El debido proceso por usar dinero de su partido, dinero público en tan abusiva actividad, no ha sido implementado. Al caso se le dio gran vuelo en los medios de comunicación pero con cero consecuencias jurídicas.

4) René Bejarano y otros famosos perredistas fueron filmados recibiendo dinero de Carlos Ahumada para utilizarlo en campañas o como mordidas por obras. René Bejarano era entonces el hombre fuerte de López Obrador. Pasó un corto tiempo en la cárcel, y el resto de los filmados, ni un día. Fueron condenados mediáticamente pero no se les juzgó por la vía jurídica. Bejarano sigue activísimo en la política del PRD.

El riesgo de todo esto es que cualquiera pueda ir al patíbulo condenado por los medios y no por un juez. Ya parecemos gringos.

No me parece correcto que las filtraciones mediáticas sustituyan a los procedimientos jurídicos para acabar con la corrupción y el abuso de poder, entre otras cosas porque aunque muchas de las veces lo filtrado sea cierto, se pueden también cometer grandes injusticias.

¿Se puede castigar por un baile y una mano en un glúteo (solo uno) en tiempos fuera de trabajo, y sin embargo permitir que se robe al erario público impunemente? 

Estos linchamientos mediáticos replican los métodos de la inquisición y deben ser suplidos por los debidos procesos y una urgente Ley Anticorrupción moderna y eficaz. También necesitamos leyes que defiendan el derecho a la privacidad y una regulación para dar valor probatorio a grabaciones obtenidas de manera dudosa. 

Me sorprende que en México siga siendo más grave depositar una mano en salva sea la parte, que alzarse con el dinero público y amasar fortunas enormes como la de la interminable lista de políticos millonarios que todos conocemos.

veronicamilenio@yahoo.com.mx