Vida y Milagros

¿Están rotos los hilos de la comunicación?

Una gran parte de los conflictos entre las personas, familias, grupos sociales o el gobierno y la comunidad, se originan en la mala comunicación. El reciente conflicto en las juntas auxiliares derivado de las modificaciones en la forma en que se llevará a cabo el registro civil, quizás se hubiera podido evitar si las autoridades estatales y municipales así como los miembros del Congreso que modificaron la ley orgánica de los municipios, hubieran implementado un buen programa de comunicación que divulgara de manera puntual los nuevos procedimientos para los registros civiles y las razones de esos cambios.

Antier fui al doctor. Mientras esperaba turno llegó un empleado sindicalizado de VW y se puso a platicar con las secretarias del consultorio. La conversación empezó a girar en torno a los hechos sucedidos en el bloqueo carretero del 9 de julio. El señor les dijo a las secretarias: “Con razón la gente estaba enojada, pues ahora quien vive hasta la Mixteca o hasta la Sierra Norte, tendrá que bajar aquí a la capital, al CIS, para sacar un acta de defunción o para registrar a los niños. ¡Fíjese nada más! Si ahorita me eché tres horas de cola para sacar la licencia, ahora imagínese usted a la gente teniendo que venir a registrar hasta Puebla un fallecimiento”. 

Me metí en la conversación y le dije al señor que yo vivo en una junta auxiliar y que hasta donde había averiguado mientras se regulariza y se reordena el registro, éste se está tramitando en las cabeceras municipales, no en el CIS, y que en muchas de las juntas auxiliares ya se estaba normalizando todo. “¿Cuándo van a terminar?”, me preguntó: “sólo sé lo de la mía, porque pregunté al regidor de mi junta que es Chipilo”.

El sujeto insistía en que tenían que venir desde la Sierra a la capital; “eso dicen en las juntas de Cuautlancingo, yo de ahí soy”; “Que no hay que venir a Puebla, solo a las cabeceras municipales, mientras terminan”, de dije.

El señor, las secretarias y mi persona agarramos comal y metate hasta caer en lo más hondo de la espiral desinformativa que nos aqueja. Acabamos teniendo una sana discusión en la que no hubo ni ganadores ni perdedores, sólo la evidencia de que la comunicación social gubernamental es mala.

Todos los niveles de gobierno gastan en comunicación social ¿Pero cómo es que gastan ese dinero público y cómo es que debiera de gastarse? El dinero que se les da a los medios de comunicación electrónicos, escritos y en páginas de internet, debe servir para dar información útil a los ciudadanos, no sólo acerca de sus derechos sino también de sus obligaciones. Debería sobre todo informar de medidas administrativas que afectan a las personas en su diario vivir, tales como si se modificarán los lugares y la forma en la que se registrarán nacimientos, defunciones, cartas de antecedentes no penales o cartas de ciudadanía, avisarlo con tiempo y con una estrategia que cubra a todos sectores de la población.

Sin embargo el gasto se ha usado mayoritariamente para promover la imagen de presidentes municipales, gobernadores, diputados o presidentes de la República. La comunicación social correcta es indispensable y nada más suelto y sin supervisión que ese gasto.

En el municipio de Puebla, y me imagino que igual será en otros, existen comisiones formadas por los regidores, y en cada una de ellas se revisa y da seguimiento al actuar de los secretarios nombrados por el ejecutivo y también a la forma en que ejercen el dinero que les asigna la ley de egresos. Pero nunca ha existido en ésta o en anteriores administraciones una Comisión de Comunicación Social que supervise ese actuar. El gasto y los criterios aplicados en esa área son ciegos.

¿Cuestan las entrevistas o las menciones? ¿Por qué elegir un medio u otro? ¿Se elige un medio por su rating o por su docilidad? Todo eso lo ignoramos. Hay mucha información generada al interior de los gobiernos que los ciudadanos necesitamos conocer, un sinnúmero de preguntas que deberían contestarse correctamente por medio de una buena pauta de medios. 

En el caso de las modificaciones de los registros civiles en juntas auxiliares se generó una desinformación que hubiera podido subsanarse con una buena estrategia de comunicación en todos los frentes posibles.

A nivel federal, a nivel estatal y a nivel municipal los criterios de la comunicación social siguen siendo anticuados, poco controlados y mayoritariamente inútiles, se enfocan en acciones de los gobernantes que buscan un futuro político distinto a su presente, no empoderan al ciudadano, olvidan el hoy y piensan poco en las necesidades de información para la comunidad que gobiernan. Dinero prácticamente tirado a la basura.