Vida y Milagros

Yoani Sánchez: jaque a Fidel y a Raúl

El tablero del ajedrez político cubano mostraba claramente la inminente derrota de las figuras blancas contra las negras una vez más. Un solo alfil, una torre y el extraño caracoleo de un caballo, apoyaban una partida que se veía perdida. Dos o tres peones blancos aparecían sitiados y abandonados en sus casilleros. Sin embargo, en la vida casi nada es definitivo, y en el ajedrez sólo lo es el jaque mate.

Tan predecible y aburrida se veía ya la partida que el muy experimentado pero enfermo jugador que movía las figuras negras se distrajo en ver quién lo suplía en el juego mientras tramitaba con sus médicos y gurús una extensión de vida que le permitiera seguir gobernando la isla unos poquitos de años más. Cincuenta le estaban pareciendo pocos.

Su acomedido hermano Raúl, el omnipresente poder detrás del trono de Fidel, entró a relevarlo en la presidencia y ante el tablero de ajedrez “momentáneamente”. El caso es que cuando Raúl regresó a ponerle atención al tablero, un peoncito blanco que enarbolaba la bandera del derecho a la libertad de expresión se había acercado a la última línea de casillas del lado negro para coronarse y pedir la devolución de la reina. Este peoncito se llama Yoani Sánchez y tiene 39 años y es la bloguera más leída de Cuba.

Cuba es uno de los países con peores servicios de conectividad en el mundo. Hasta 2009 se autorizó su uso, y se permitieron algunos cibercafés fuera de los hoteles, pero los servicios han sido tan malos que acceder a ellos es todo un triunfo. Aun así y antes de eso, Yoani se organizó para que su blog se escapara de la censura por medio de llamadas telefónicas o por el mail común y corriente durante siete años. Se definió a sí misma como “bloguera ciega”, ya que no podía ver su obra en línea, sólo alimentarla.

Su blog logró más de un millón de visitas mensuales en Cuba y en el extranjero. En 2009 el “Time” la consideró entre las 100 personas más influyentes del mundo.

El peón blanco se movió mientras los negros dormitaban. Su blog “Generación Y” se tradujo de manera espontánea y voluntaria a 17 idiomas y ha merecido un montón de premios en países muy diferentes, mismos premios que durante años Yoani no pudo recoger porque no le daban permiso de salir de la isla.

Yoani Sánchez, aunque sus detractores lo digan, no es una vendida “imperialista” ni una “contra revolucionaria”, es simplemente una persona que cree de verdad en el fundamental derecho humano a la libre expresión y en el derecho a disentir con inteligencia.

Pues bien, Yoani coronó a su peón, recuperó la reina y la partida sigue. Ahora ha fundado junto con otros doce cubanos un periódico digital llamado “14 y medio”. Se difunde básicamente por medio de USB, pues a cada rato la red se cae o se las tiran para que su diario no sea leído. El periódico no es amarillista ni insulta al régimen, sólo da cuenta de cómo es la vida cotidiana en Cuba por medio de crónica, reportajes, artículos y toda la gama de géneros del periodismo.

“14 y medio” se explica a sí mismo diciendo: Bebemos de la experiencia de otras publicaciones nacidas en sociedades que transitaron a la democracia usando la libertad de expresión como herramienta y donde la prensa jugó un papel estratégico en la formación de la conciencia”.

El lenguaje del periódico digital es fundamentalmente informativo, lejos de cualquier tinte panfletario. Doce personas hacen el diario, solo uno con experiencia periodística, el esposo de Yoani, Reynaldo Escobar, que abandonó la prensa oficial hace 20 años. Los demás son personas comunes que quieren una Cuba con más oportunidades y mayor libertad. Nada que no exigiríamos en México a gritos si osaran quitárnoslo.

Aquí se los dejo. Juzguen por ustedes mismos si hay competencia desleal hacia el régimen cubano. Yo solo veo almas abiertas a una aventura responsable para mejorar su país utilizando la libertad de expresión a través del viento de las redes sociales.

Periodismo con intención de informar y opinar abriendo espacios al debate, respetando al que piensa distinto con la ilusión de armonizar libertad de expresión y libertad ciudadana. Eso es lo que quiere el pequeño peón blanco coronado de reina. Además, es bonito ver perder terreno a los ganadores de siempre frente a adversarios sorprendentes, creativos y llenos de ilusiones.