Vida y Milagros

¿Palma dulce vs mariguana?

La naturaleza no conoce fronteras. Somos los humanos los que la dividimos con rayas arbitrarias en nuestros mapas y territorios políticos inventados y cambiantes. La inmensa mixteca poblana, al sur del estado, es parte de un ecosistema de selva baja caducifolia, compartido en parte con Guerrero, Morelos y Oaxaca. En época de secas es un territorio de clima difícil y extremo, aparentemente hostil, pero en el que florecen plantas, flores y frutos exuberantes y misteriosos. En época de lluvias su riqueza biótica es inimaginable.

Cerca de Atlixco, entrando a la mixteca, está un pueblo que se llama San Diego La Mesa, en el que se produce un mezcal con un sabor excepcional. Cerca de 170 mil hectáreas de esa zona poblana son aptas para la explotación racional de la palma dulce, una planta generosísima que sirve para hacer canastas, techos, casas, tejas, palapas, petates, incluso capas y prendas que son impermeables . Existe un empresario inteligentísimo y creativo que ha desarrollado un sistema de construcción de viviendas a base de palma, que además de ser muy hermoso, es térmico y barato. También trabaja con el bambú, de rápido crecimiento, cuyas hojas enriquecen enormemente el suelo. Sin embargo muy pocos en esa zona tramitan aprovechamientos sustentables de esa riqueza natural. La palma se está acabando.

Los incendios, el aprovechamiento no sustentable y el cultivo de mariguana son los enemigos de la biodiversidad de esa zona.  Ojos invisibles desconfían de todo lo que huela a formalidad e instituciones gubernamentales que quieran fomentar otras alternativas que seguramente serían más rentables y enriquecedoras para el ecosistema mismo, o que incluso podrían complementarse con el cultivo PERMITIDO de la mariguana. ¡Otra vez la sombra de la clandestinidad y la prohibición enrarecen y criminalizan a comunidades enteras! El kilo de mariguana seca se paga en 200 pesos a los campesinos. No es mucho, pero ya está ahí construido un mercado seguro aunque clandestino. En la naturaleza nada es ocioso ni malo. Si la mariguana se legalizara y su cultivo se asociara a otros cultivos sustentables, se enriquecería la economía de la región.

 La mariguana en Rusia y China se usa para hacer textiles fantásticos y para muchísimas cosas más. Aquí su cultivo es furtivo, se persigue, se quema, se mata con químicos y se comercializa de la peor forma para el que la produce. Es tan absurdo matarla como lo sería acabar con las vides porque producen el vino o el brandy que emborracha. Mientras la mariguana en México sigue criminalizada y su producción prohibida, en varios estados de la unión americana ya es un producto de consumo legal y seguramente pronto su producción local desplazará a la mariguana mexicana, cuyos usos medicinales ya se toman en cuenta, mientras aquí en México se gastan miles de millones de pesos en armas y ejércitos para perseguir a los campesinos que la producen y a quienes la comercializan. Mexicanos matando mexicanos por una prohibición poco razonada. La violencia no cesará mientras exista este modelo perverso hacia plantas que la naturaleza nos regala llenas de dones que la especie humana se encarga de tergiversar o satanizar. Les compramos a los americanos millones de dólares en armamento para perseguir a quienes producen lo que en su país se consume ya de manera legal. La mariguana, al ser prohibida en México se produce con riesgo y la plusvalía no la obtienen los campesinos, sino las mafias criminales y políticas que trafican con la ella.

 Omar García, uno de los chavos sobreviviente a la matanza de Iguala lo dice con sencillez y honestidad en una entrevista radiofónica: “No me da pena decirlo. Crecí viendo sembrar amapola y mariguana a la mayoría de los hombres de la comunidad. Crecí viendo violencia. Las otras siembras de frijol o maíz son para autoconsumo, de eso apenas se vive. Hay muy pocas alternativas para los jóvenes: irse al norte, entrarle a trabajar para los caciques que cultivan amapola o mariguana, ser reclutados como sicarios o tratar de estudiar. Es realmente un ambiente muy difícil”.

Dicen algunos que serían los norteamericanos los primeros en sancionar a México si legaliza la mariguana o la amapola, porque se les acaban muchos negocios, como el de vender armas a policías, al ejército o a los narcos. Se han decomisado en nuestro país en los últimos años más de 170 mil armas de grueso calibre producidas en Estados Unidos solo a bandas criminales, armas que cruzaron por sus supuestamente prístinas fronteras. Súmele lo que les compran para el ejército y policías para combatirlos. Es un círculo perverso.

¿Podríamos ser audaces y pensar bien y en serio la posibilidad de que se legalicen los cultivos que hoy tienen a México sumido en una guerra civil disfrazada de combate a las drogas?

Una primera propuesta que podemos exigir a los diputados es el NO a la criminalización del cultivo y comercio de mariguana. No a la simulación. Legalización YA. De eso no nos pueden castigar comercial o políticamente nuestros vecinitos del norte sin morderse la lengua.

veronicamilenio@yahoo.com.mx