Vida y Milagros

Ojos bien cerrados ante el sufrimiento animal

Decía el filósofo alemán Arthur Schonpenhauer que el hombre ha convertido al mundo en un infierno para los animales. Coetze, el premio nobel de literatura sudafricano dice que los crímenes más grandes de la humanidad se han cometido a lo largo del siglo XX contra los animales.

Las dos aseveraciones son ciertas, no sólo con la explosión demográfica hemos invadido y destruido los hábitats de miles de especies sino que sobre algunas hemos cometido la injusticia de utilizarlos para espectáculos salvajes, como instrumentos de experimentos médicos usando crueldad innecesaria o como parte de espectáculos de entretenimiento en los que para amaestrarlos se usan métodos cafres, además de privarlos para siempre de su libertad.

Hay especies que han sido domesticadas por el hombre, como los caballos, borregos, aves de corral, perros y los gatos; sin embargo, hay otras que jamás serán domesticadas, sólo dominadas por la fuerza bruta ejercida sobre ellos para someter sus instintos y poder. Así son los caprichos humanos.

Entre más bello y grande es un animal, más codicia despierta entre los que se dedican a vivir de exhibirlos o venderlos como mascotas. El caso más absurdo es el de la ballena “Keiko”, secuestrada de los fríos mares del norte de Europa para venir a parar por años en una alberca de agua puerca en el DF, a 2 mil 200 metros por arriba del nivel del mar. Ahí vivió muchos años, su piel se lleno de hongos, su enorme aleta se dobló por falta de uso y espacio para nadar, y finalmente enfermó ante los ojos de la televisora que era dueña de los “derechos” sobre la ballena. Se inició un movimiento para liberar a “Keiko”, quien de todos modos tuvo un triste final. Primero fue llevada a Miami y liberada en el mar dentro de un espacio delimitado. Ahí recupero su fuerza y la salud. Ahí debieron dejarla pero los “liberacionistas” extremos, decidieron regresarla a su hábitat original. Ahí no estaba preparada para sobrevivir, no sabía cazar y no logró integrarse a ningún grupo pues no aprendió la forma de comunicación. Jamás se adaptó a su hábitat natural y murió muy joven de una pulmonía en la absoluta soledad de su mundo devastado. ¡Qué triste lección para los niños!

La semana pasada llegó a Puebla el Circo Portugal. Traen con ellos once tigres, esos magníficos animales, hechos para la libertad y los espacios abiertos, viven como canarios, encerrados en jaulas y viajando adentro de tráileres obscuros la mayor parte de su vida. No es de extrañar que tantos tigres acaben atacando a sus domadores. Quienes defienden el uso de animales salvajes en los circos dicen que esa es la única oportunidad de que los niños los conozcan. Pues que no los conozcan. Que los niños aprendan de los animales de su región y que los conozcan en libertad. El resto en el colegio en libros, videos y fotografías.

Todo esto que escribo es espantoso y es horrible amargarle la vida con estos relatos, pero vienen al caso porque este martes se discutirá en el congreso de Puebla, como ya se ha hecho en el DF, Chihuahua y otros estados del país, la ley que prohíbe el uso de animales en los circos. Es un primer paso para devolverles parte de sus derechos a vivir en libertad. 

Las autoridades tendrán que ver a dónde irán a parar los animales que ya se encuentran en los circos, pues son animales exóticos y fauna silvestres que no existe en nuestro país. La solución de su custodia será complicada, pero era necesario actuar ya.

Estoy a favor de esa prohibición como un primer paso para acabar con el tráfico de especies silvestres.

Creemos que somos la especie dominante, pero no lo somos. Para información de los lectores, son los hongos, las bacterias y las hormigas las especies más dominantes del planeta.

Un mundo sin humanos seria el sueño dorado de todas las especies a las que hemos domesticado o afectado, unas por motivos de sobrevivencia y otras solo por inconsciencia, estupidez y orgullo. ¡Los humanos somos una oda al egoísmo!

Mientras desparecemos o no, el martes se votará en el congreso la prohibición de los animales en los circos. Ojalá se apruebe y después se den pasos en nuestro estado para propiciar no sólo el turismo de ciudad colonial con rueda de la fortuna, sino de estado con una de las biodiversidades más grandes.

Hubo una vez un mundo sin humanos, quizás algún día nos extingamos, pero hoy nuestra especie que ha sido capaz de crear música, arte, vacunas, anestesia, poesía, tecnología, tiene una deuda con nuestros maltratados compañeros de planeta, los animales.