Vida y Milagros

“Dudas, conspiraciones y un nido en la ventana”

La actual generación humana está condenada a oír demasiado de todo y a entender casi nada. Leí que fue el poeta, científico y escritor Ghoethe, uno de los últimos humanos que  dominó y entendió todas las tecnologías existentes de su época y  que conocía bien los pensamientos filosóficos de la historia humana. Comprendió casi todo acerca  del tiempo en el que le tocó vivir. A partir de entonces, principios del siglo XIX, las tecnologías y el conocimiento se desarrollaron con tal rapidez que su dispersión las hace incomprensibles para una sola mente.

Hoy, si a cualquiera de nosotros nos trasladaran a un grupo humano de la edad de las cavernas, probablemente no podríamos trasmitirles ningún conocimiento. No entenderían nuestro lenguaje y tampoco sabríamos comunicarnos por señas porque las usamos muy poco. Nuestras habilidades actuales serían nulas en una situación así. Quizás podríamos intentar  construir una rueda con troncos, pero no sé si lograríamos hacerlas rodar. No sabríamos, como si lo harían ellos, prender fuego, encontrar alimentos, ni cazar o desollar un animal. Estoy segura de que nuestro manejo del tiempo cambiaría brutalmente y que no tendríamos espacio para dedicarle a casi nada que no fuera sobrevivir. No podríamos explicarles que la tierra es redonda, ni tendría ninguna utilidad hacerlo. En las noches obscuras se conversaría poco, pero no se documentaría que en la expedición de ayer para cazar al mamut hubo muertos y heridos, que el mamut escapó  y que las semanas venideras serán de probable hambruna.

Pienso todo esto de regreso a mi casa, después de haber escuchado en una comida todo tipo de teorías y dichos acerca del destino de nuestro país, especulaciones múltiples acerca de los crímenes en la colonia Narvarte, descalificaciones totales hacia cualquier forma de autoridad, nuevas curas contra el cáncer, pronósticos del ganador de las elecciones del 2018  o la historia de una escalera eléctrica que se tragó a una mujer la semana pasada. Se habla de lo que cada quien quiere creer acerca de la fuga del Chapo, entre otras que el túnel ya existía para que otros presos entraran y salieran cuando hiciera falta,  que se salió por la puerta, o que lo sacó Peña para poner en orden el negocio del tráfico de estupefacientes.

Un rato más tarde la conversación desmenuza la última modalidad de asalto en los semáforos o en las casas habitación para después caer en el tema del arenero y remedo de playa que construyó en el zócalo el gobierno municipal de la ciudad de Puebla,  trayendo arena desde Veracruz, en donde más que por niños, la concurrencia está formada por tomadores compulsivos de la segunda y tercera edad que encontraron un pretexto ideal para ponerse en bermudas y tomar cerveza desde las doce del día sentados  en una tumbona bajo una sombrilla playera en pleno corazón de la ciudad. Se abundó y polemizó un rato sobre  las declaraciones y aberraciones filosóficas del Obispo Lira, coordinador o jefe de bancada de los obispos mexicanos, declaraciones en las que dijo que la Iglesia Católica quiere corregir la dureza con la que se ha tratado a los que se divorcian y se vuelven a casar, aclarando que no están ex-comulgados, y que pueden comulgar aunque vivan con otra pareja,  siempre y cuando se abstengan de tener relaciones sexuales. Eso ha confirmado mi creencia en que todos opinamos de todo sin entender nada. Dice Lira: - Dos personas cuyos matrimonios se dan por terminados por la triste pero  buena razón de que su convivencia ya no es constructiva sino destructiva, si encuentran una nueva pareja y  son profundos creyentes en todas las reglas y normas de la Santa Madre Iglesia, podrán convivir en la misma casa de manera pacífica y feliz , no serán “aislados” por la iglesia y podrán acercarse a comulgar siempre y cuando vivan en abstinencia para evitar el escándalo entre la grey.- Le faltó al padre Lira recomendar  a los comulgantes que se pongan un letrero colgado al cuello en el que diga: “comulgo porque no cojo con mi esposa”. ¡Que quede bien claro! ¿O deben asumir los que los ven comulgar que lo hacen porque no hay débito carnal entre la pareja? ¿Porqué lado deberán de buscar la satisfacción estas almas a las que ahora la iglesia intenta ver con más misericordia? ¿Fornicando, confesando y comulgando? Ya entregados a opinar sobre la vida ajena ¿Tendrían los casados que decirles a los sacerdotes con voto de castidad cómo debe llevarse el celibato?  

Como culmen de la conversación de antier, una comensal descubrió a un infeliz cien pies a la entrada del baño. Inmediatamente se decretó la muerte del intruso. Yo me acerque a verlo y lo vi mover sus múltiples patitas tratando de huir de las gigantes que habían decretado su muerte por el hecho de ser un bicho amenazador y fuera de lugar en un tercer piso. Sus cien patas lo ayudaron a esconderse detrás de un mueble. Mientras uno de los hombres decía- “denle un pisotón”-logré conseguir una cajita de cartón y lo esperé detrás del otro lado del mueble. Entró a la cajita y lo saque por la ventana que daba al jardín. ¿Porqué habría que darle un pisotón?

Esta mañana regué las plantas de la manera más cuidadosa posible y ahí  vi a las crías. Dos pares de ojos negros brillan en un minúsculo cuerpo apenas cubiertos de pelusa; con los picos abiertos, esperan a que sus padres les traigan un insecto, quizás un ciempiés que ayer se salvó de un pisotón.