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Territorio y soberanía ciudadana

Poco o nada se nos enseña a hacer ciudad. Desde que nacemos, se nos ha arrinconado a un pequeño territorio: una casa que habitamos como propia, en la que somos acogidos y nos  protegemos, donde adquirimos deberes y responsabilidades.

Sin embargo, aún cuando en la escuela se imparten clases de Civismo, se acota nuestra responsabilidad ciudadana a dos pasos, uno: comienza en ver y escuchar campañas políticas mediáticas y dos: termina en una casilla electoral donde según preferencia política, se votará por el mejor postor, el menos peor o como ahora está de moda, por el más carismático. 

Poco o nada se nos habla de nuestros derechos y responsabilidades, goce y disfrute del Territorio que enmarca nuestra vida diaria; nos convertimos en usuarios de un espacio regulado y  administrado por reglamentos  que se van generando a la mera inercia de su crecimiento y por lo tanto, la mayoría de las veces carece de una planeación estratégica, lo que deviene en el uso del territorio como algo pragmático y funcional: una vía de tránsito.  

La calle pues, se convierte en un medio y no en fin. Un medio que es parte de nuestro territorio PROPIO que puede llegar a estar en decadencia, en reparación o lo más grave aún,  en la mira de los intereses de grandes corporaciones extranjeras, o en disputa, como hace tiempo lo pudimos constatar con el tema del narcotráfico en nuestra Comarca Lagunera.

Y es ahí, cuando nos vemos despojados de nuestro espacio, cuando nos damos cuenta que cambia nuestra movilidad y por ende se alteran nuestras actividades y costumbres mermando nuestra calidad de vida.  

Pocas veces asumimos que este territorio es un espacio en potencia para nosotros donde podemos proyectar y desarrollar nuestras expectativas de la ciudad que queremos, generando valores sociales e identidad propia, no extranjera, no abandonada a la suerte de la delincuencia, ni al olvido de una agenda política de campaña.

El territorio es nuestro destino, y tal como pasa con Tierra en el campo, en la ciudad debemos de remover el territorio, abonarlo con alternativas creativas,  sembrarlo con propuestas diversas bien planeadas y fertilizarlo con una visión humana donde se cultive la soberanía local y ciudadana. 


@moreleandotrc