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“Invisible”

“El peatón juega el papel más importante en la ciudad y en casi todas las ciudades mexicanas es el papel que menos aparece en la película.” Escribió mi compañero José González en esta columna el pasado viernes 22 de agosto. Texto que me llevó a pensar justo en la magia del cine, la cual consiste en aparecer o desparecer una realidad que hasta no salir en cartelera es invisible, una historia que alguien tiene en su imaginación (basada o no en hechos reales) pero que al momento de verla, se empiezan a descubrir situaciones que nos identifican con los personajes, sus historias, sus tragedias, sus aciertos, pero sobretodo y extrañamente: con sus sueños y esperanzas, es ahí donde se tocan fibras que remueven algo dentro de nosotros y nos hace inquietarnos.Pero ¡afortunadamente! Se acaban las palomitas, se oyen los últimos sorbos del refresco y aparecen los créditos. Resulta que nada de lo que se vio en lo oscurito fue real, todo tiene un trasfondo: la historia un escritor, el personaje un actor. Y entonces no nos creemos nada; salimos de la sala y empezamos a funcionar disfuncionalmente con lo que hay, con lo que toca, con lo que nos ha amoldado a ser como somos:    Personas que se camuflajean con las vías y construcciones de la ciudad, es decir, nos invisibilizamos, quedamos a merced de las máquinas y señalamientos absurdos hechos para las máquinas, pero pensados contradictoriamente por nosotros mismos, los humanos. Y es ahí dónde me pregunto: si nosotros somos los que hemos edificado, le hemos dado sentido y movimiento a las ciudades ¿Por qué nos hemos invisibilizado a nosotros mismos, por qué a la hora de usar nuestro vehículo más valioso (nuestras piernas) hemos omitido su seguridad, y hasta qué punto hemos ido tomando la forma amorfa de las mañas, las trampas, los atajos y las costumbres que van entorpeciendo nuestras decisiones, nuestros caminos, nuestros pasos por la ciudad, a tal grado de tener que exponer nuestra seguridad física y moral hasta para cruzar una simple calle donde ni siquiera hay señalamiento peatonal y mucho menos un camellón donde descansar para el siguiente cruce.Al parecer mi compañero José y yo, como muchas otras personas (quiero creer que son muchas y cada vez más)  andamos en la misma película: unas veces de extras, otras de protagonistas,  de fotógrafos, arte, publicidad y utilería… pero definitivamente lo que más nos gusta, sin duda, es ser guionistas, productores y directores de la película, creando y reinventando historias donde podemos reconstruir y transformar los escenarios que queremos para nuestros personajes, para cuando nos toque ser protagonistas, saber que el set no es una “pantalla 3D”, ni un “telón viejo” o un “refrito” de película… Se los dejo de tarea.   No sé si a ustedes les pase, pero casi todos los días que salgo a la calle manejando un carro, caminando o en bicicleta, me pregunto ¿Cómo hacer visible lo invisible de manera creativa, responsable, involucrando (ojo, no manipulando) a todos los actores de la película? es decir ¿Cómo retomar el control y ubicar adecuadamente la dirección de lo que día a día ejercemos como ciudadanos? 


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