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Cuestionarse la Paz

¨Seguro el Buen Vivir, termina vendiéndose en bolsitas de pan Bimbo¨ sentenció un integrante de un colectivo catalán dentro de los debates del curso América Latina: viejos problemas, nuevas salidas que ofreció la Universidad para la Paz. Barcelona 2013.

Ni tarde empezaron a proliferar las ofertas y ¿demandas? de los alimentos orgánicos, insertados en la moda de un mercado aburrido y necesitado de cierta ¨congruencia y corresponsabilidad¨, ante los problemas ecológicos que enfrenta el planeta entero, consecuencias naturales que, enmarcadas en el amarillismo mediático, camuflajean todo tipo de despojo del territorio del cual ahora son dueños unos cuantos empresarios extranjeros tan sólo en el caso de México y Latinoamérica.

La ¨conciencia¨ se redujo a la actividad de consumo de meras etiquetas y empaques verdes, biodegradables y de cartón carísimos que van a paran en el negocio de la basura. Envolturas lindas y amigables que esconden toda una cadena de sobre explotación de los Bienes Comunes Naturales que ahora disfruta la clase media-alta convencida de hacer un bien al planeta y a su cuerpo, al consumir productos orgánicos, sin pensar si quiera, si el campesino que lo trabaja puede llevar la misma calidad de alimentos a su mesa.

Así el camino que empieza a recorrer el tema más recurrente en la actualidad: La Paz.

Recuerdo a Torreón tranquilo, con ventanas de carros abiertas y caminatas a cualquier hora en calma.

Una calma que cada vez empieza a hacer más ruido si se revisa detenidamente, porque justo esa calma fue la que permitió, en gran medida,  que el crimen organizado arrasara con mayor impacto en nuestras ciudades mercantilizadas y en sectores rurales olvidados. Una calma y una aparente Paz, que sólo se es posible vivir si nadie se mete con nadie, si cada quien va y ve por lo suyo, si no andas de ¨alborotador¨ organizándote o exigiendo algún derecho o bien común. 

La bendita Paz que nos mantenía alejados unos de los otros. ¨Vive y deja vivir¨ es la paz, frase sabia que nos mantenía indiferentes a los ¨conflictos y necesidades comunes¨, y que de no dimensionar esta experiencia, volverá esa Paz falsa y engañosa, esa Paz que nos brinda el olvido, la tranquilidad que da la indiferencia y la calma que genera el no involucrarnos en nada, la paz que da un guardia, una barda y un jardín encerrado con niños. 


@moreleandotrc