Una reflexión sobre la importancia de contar con una filosofía organizacional

La reflexión sobre la filosofía organizacional se centra prácticamente en 2 sentidos: qué es y cuál es su uso dentro de las organizaciones.

Contrario a lo que se puede suponer, el solo hecho de mencionar la palabra "filosofía organizacional", involucra en más de un administrador, la simple formulación casi poética de una serie de frases con carácter inspirador.

Y no significa que ello no sea parte importante, de hecho funge como una de sus funciones; sin embargo y de fondo, la filosofía organizacional (en adelante FO) busca proponerle un "rostro" a la organización, un modo de pensar institucionalizado y ad – hoc a su misma esencia.

Otra cosa que hay que saber sobre la FO es que ésta tiene el poder, por así decirlo, de sentar las bases de la estrategia empresarial; dado que en la misión se establece la esencia de lo que se hace dentro y fuera de la empresa, postula de manera ecuánime las líneas de acción que se llevarán a cabo en el futuro.

Así, la FO define además los valores requeridos para que todos los miembros de la organización alcancen los objetivos y metas que se han planteado, por lo que, sí no se entienden o hacen saber a lo largo y ancho de la empresa, es comprensible que los ejecutores de cada área pretendan hacer las cosas desde su muy particular punto de ver sin lograr los resultados esperados.

Es bien importante comprender que la FO concientiza a cerca del destino concreto al cual el administrador desea dirigir una organización. Es como ese derrotero o brújula que ayuda a todos y cada uno de los integrantes a saber hacia dónde dirigirse.

La FO también propicia una ideología, una personalidad propia e inequívoca a cada organización, la hace única y al mismo tiempo diferente a todas las demás; No importa que las empresas sean del mismo giro o habiten en el mismo entorno geográfico, la FO permitirá diferenciarlas y brindará la identidad necesaria para que cada una encuentre su propio nicho de mercado o su forma muy particular de organizarse.

Por ello, hay que tener cuidado al momento de formular la misión por ejemplo, ésta debe ser lo suficientemente amplia, evitando cerrar claras oportunidades y nichos de negocio e incluso de mercado. Siempre hay que preguntarse el propósito más profundo de la organización, que necesidades pretende satisfacer, con qué recursos lo va a lograr y sobre todo, entender que es lo que realmente la vuelve diferente.

No hay nada más importante para un emprendedor o un empresario de cualquier talla, que poder soñar con el futuro de su negocio. Y es que la capacidad de pre-visualizar el estado deseable de las organizaciones al pasar del tiempo, debe definirse por escrito debido a varias razones. Primero, para que se presente como un compromiso firme de que su contenido se llevará a cabo a lo largo del tiempo y en segundo, que los objetivos y metas planteados, se verifiquen y cotejen respecto a la visión empresarial.

Así llegamos al por qué generalmente la FO se presenta en términos emotivos. Se ha de declarar la misión, visión y valores, como argumentos emocionalmente inspiradores que sean capaces de trasmitir sentimientos que incentiven el interés de todos y cada uno de los miembros de la organización.

Una FO que no se presente como un reto o no toque fibras sensibles de los trabajadores, difícilmente permeará las bases necesarias para que un negocio logre posicionarse en la mente de sus empleados; El plan estratégico deberá concordar con la filosofía empresarial, de otro modo se corre el riesgo de caminar en círculos o simplemente perder el rumbo dentro de la organización.

Referencias

Buj, S. G. (2006). Dirección estratégica. México: Mc Graw Hill.

Gerry Jhonson, K. S. (2005). Dirección estratégica. México: Pearson.

Ramos, V. D. (2004). Dirección estratégica. México: Mc Graw Hill.

Veiga, J. F.-C. (2008). Planificación y control de la estrategia. Torculo: Caixanova.


Ing. Adrián Rodolfo Valdez Dorado