El plagio “profesional”

La Real Academia Española lo define como:

• Acción y efecto de plagiar (Del lat. plagium).

• Plagiar. (Del lat. plagiare).  Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales expresa su definición:

•  “Copia textual o parcial de un texto, documento o referencia académica. El plagio se constituye como el hacer propio el trabajo de otro.”

Diversos autores y organismos definen al plagio como una infracción al derecho de autor, que consiste en copiar sin autorización del autor, autores, creador o creadores de cualquier obra producida (investigación científica, obra musical, obra literaria, entre otras). Ocurre comúnmente cuando se toman “prestadas” las palabras o ideas de otros y éstas se hacen pasar por propias.

Diversos estudiosos de este fenómeno atribuyen como posibles causas:

1. La aplicación de la “ley del menor esfuerzo”, hacer rápido, con el menor esfuerzo y en el menor tiempo.

2. Para tratar de obtener una buena calificación basándose en trabajos de cierta calidad.

3. Desconocimiento de las formas de presentación y

4. Instrucciones inadecuadas de los docentes para solicitar trabajos académicos.

Guillermo Roquet García, en su artículo “Fraude y plagio académico en los ambientes virtuales de aprendizaje” expone que “… La acción de fraude o plagio, copiar o imitar con premeditación y alevosía una obra ajena, se remonta hasta lo más profundo de la historia de la humanidad, y muy posiblemente más atrás, tal vez hasta la prehistoria”. Esta conducta inapropiada es cada vez más frecuente y de creciente importancia.

También expone González B. que ésta conducta se remonta a los tiempos antiguos y, al parecer, ha existido en tanto han existido ciencia y científicos. En el siglo II, Ptolomeo de Alejandría, uno de los más grandes geólogos y astrónomos de la Antigüedad, sustrajo de Hiparco de Rodas datos astronómicos, los que fueron recalculados y adaptados sin mencionar la fuente original. Hiparco, a su vez, los había obtenido de los babilonios y los había presentado como propios; por lo que en su artículo concluye que “La investigación científica no es hoy lo que antaño. Pocas décadas atrás había investigación en pequeña escala, escasos centros de excelencia, pocos investigadores y la investigación se hacía primariamente por la satisfacción de aumentar nuestros conocimientos. En un ambiente así, bastaba la honestidad personal e individual para salvaguardar la integridad del trabajo científico”.

Copiar y Pegar, la expresión básica del plagio dentro de la educación. Un estudio realizado en España, reportó que casi el 94% de los estudiantes entrevistados han reconocido haber “copiado y pegado” algún texto de Internet; y de acuerdo a un sondeo virtual realizado por Universia (Perú), se detectó que el 90% de los censados considera que el uso de las nuevas tecnologías facilita el plagio, pero el 83% de estos mismos individuos señalaron que estas mismas tecnologías ayudarán a detectarlo.

Un mal hábito que debe ser erradicado para fortalecer la veracidad de la investigación, tareas y documentos generados en todos los niveles de la educación, brindar honor a quien honor merece es una cuestión de ética y principios morales, pues las consecuencias que conlleva esta mala práctica en el ámbito profesional  son graves, tal como lo pueden manifestar Pal Schmitt ex-presidente de Hungría, al que la Universidad Semmelweis de Budapest le retiró el título de Doctor después de haberle descubierto acciones de plagio en 2012 y, algo similar en Alemania con la ahora ex-ministra de Educación Anette Schavan quien se convirtió en la segunda ministra despojada de su título Doctoral, por citar algunos.

 Ya lo dijo Enrique Galindo Rodríguez: “Bienaventurados los que me copian porque de ellos serán mis errores”.

MIA. Fernando Aguirre Tapia

ogarcia@utvm.edu.mx