El mezquital hidalguense

Hablar del Valle del Mezquital del Estado de Hidalgo, es adentrarnos a la región geográfica y cultural de mayor extensión en la entidad, con sus 7,018 kilómetros cuadrados enmarcados por las cumbres de la Sierra Gorda y la Sierra Baja al norte y el Valle de México al sur, integrado por 27 municipios hermanados por una historia y una serie de elementos culturales en común que cada uno de esos pueblos ha interpretado de acuerdo a la propia visión de su identidad cultural presente en sus municipios.

El Valle del Mezquital es un lugar contrastante tanto en su naturaleza como en su cultura, entre las regiones áridas semi montañosas atravesadas por el gran cañón del Río Tula rodeado de centenarios ahuehuetes y salpicado su territorio por pozas de agua fría o termal, el calendario ritual de sus habitantes se encuentra lleno de festividades de profundo valor cultural, herencia del mestizaje indígena y español fruto de la evangelización de la región hacia el año de 1530. Ejemplo de esta diversidad son las celebraciones que reciben la temporada primaveral e invocan a la fertilidad, como lo es la fiesta del pone y quita bandera de Mixquiahuala y a partir de esta fiesta continúan una serie de rituales religiosos donde la población del Mezquital vuelca su devoción, muestra su folklore, se reconoce y se reencuentra culturalmente.

Seguida esta fiesta por los carnavales de Tecozautla y Huichapan, los Cristos de la Cuaresma como los son el Señor de Mapethe de Cardonal o de la Maravillas del Arenal, la Semana Santa de Tezontepec de Aldama, Tepetitlán o Chilcuautla para posteriormente celebrar a los patrones de cada pueblo en el transcurso de año y llegar al final del año recordando a los difuntos, celebrando a la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre y cerrando con el ciclo navideño que en el Mezquital incluye las posadas, el arrullo al Niño Dios, su posterior ceremonia de vestimenta y la celebración de la Candelaria a principios de febrero con la que cierra el ciclo ritual de fiestas religiosas en el Valle. Entre el humo del incienso, los sonidos musicales de la flauta, el tambor, la banda de viento, los cantos del pueblo, la reliquia de romero y manzanilla, la cohetería y las procesiones los pueblos del Mezquital festejan a sus patrones.

En todos los ámbitos de la vida en el Mezquital se refleja su pensamiento y su sentir, los elementos naturales de esta tierra se integran armoniosamente en los alimentos y bebidas de la región los cuales se impregnan de ese sabor a maguey, yerbabuena, nopales y chiles horneados con leña de mezquite, junto a la diversidad de carnes de aves o mamíferos de origen silvestre o criados por los propios habitantes para cocinar una suculenta barbacoa o ximbo acompañados de un fresco jarro de pulque. El barro, el basalto, la jarilla, la madera, la cera de abeja, el ixtle y la palma se unen para crear hermosas expresiones de arte popular ritual o utilitario mientras son elaborados bajo la sombra de una cabaña fabricada con techo de pencas de maguey y paredones de piedra negra.

El Valle del Mezquital muestra tanto en sus fiestas como en como en su vida cotidiana la diversidad de su identidad cultural y de la cual se sienten sus pobladores orgullosos, orgullo que pregonan en pueblos y ciudades como Ixmiquilpan, Actopan, Alfajayucan, Chilcuautla, Tula o Mixquiahuala, en el tianguis de Tlahuelilpan, en los ejidos de Tezontepec, en las romerías de Tlaxcoapan o en las rancherías de Nopala. Este es el Valle hidalguense, un valle donde sobrevive la herencia indígena otomí y nahua unida armoniosamente con la herencia hispana de las actuales ciudades y pueblos que conforman el territorio del Valle del Mezquital del estado de Hidalgo.

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL VALLE DEL MEZQUITAL
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