La inocuidad en el proceso de purificación agua embotellada

El agua, es un elemento fundamental, esencial para la vida. Para algunos es abundante y para otros un bien escaso y desde el punto de vista económico ha resultado ser un gran negocio. Sin embargo, se ha detectado que a pesar de que actualmente existen un sin número de marcas de empresas purificadoras y embotelladoras de agua, una mayoría carece de personal con formación técnica que le permitan dar seguimiento a su proceso por lo cual no se puede garantizar la calidad del agua.

 Cobra importancia el establecer una propuesta de monitoreo del proceso en el que se indique claramente que aspectos se deben evaluar en cada una de las etapas de la purificación y embotellamiento del agua. Todas las aguas embotelladas deben ser seguras para su bebida y por consiguiente, requieren ausencia de cualquier microorganismo patógeno. Algunas aguas embotelladas pueden sufrir un tratamiento para eliminar cualquier bacteria dañina y hacerlas seguras para su consumo. Por esta razón es necesario identificar los riesgos que permita a los responsables del proceso de purificación y embotellamiento de agua cumplir con la normatividad vigente y garantizar la efectividad del proceso.

Por muchos años, el uso del agua para propósitos domésticos e industriales se ha estado incrementando. Aparte de este crecimiento del uso del agua, ha sido de igual manera una demanda por agua de más calidad. El agua ya no es aceptable a menos de que cumpla con ciertos estándares de pureza química y biológica. Todos estos requerimientos se combinan para hacer el acondicionamiento de agua una ocupación altamente técnica, poniendo una gran responsabilidad en el personal empleado por la industria del acondicionamiento de agua (Dounge, 2002).

En la purificación de agua es necesario eliminar o volver inactivas cuales quiera impurezas, como las bacterias, que puedan ser perjudiciales para la seguridad y bienestar del publico consumidor. Por otro lado, los requerimientos de calidad para aguas industriales son diversos según su empleo. El agua que vaya ahusarse debe estar libre de sustancias que formen incrustaciones (Herman, 2007).

La desinfección de las aguas se ha utilizado durante mucho tiempo. Dos reglas básicas se pueden ya encontrar en la antigüedad (desde el 2000 a. C.). Que decía que las aguas debían ser expuestas a la luz del sol y filtrada con carbón. El agua impura se debía de hervir e introducir un trozo de cobre siete veces, antes de filtrar el agua.

Existen descripciones de civilizaciones antiguas en referencia al agua hervida y el almacenamiento del agua en recipientes de plata. Para llevar a cabo la purificación del agua se utilizaban cobre, plata y técnicas de electrólisis. Todas las aguas embotelladas deben ser seguras para su bebida por lo que el proceso debe ser diseñado para evitar cualquier riesgo a la salud, ya sea de origen biológico, físico o químico, se hace énfasis en que es imprescindible que se asegure la ausencia de cualquier microorganismo patógeno.

Hay un gran número de factores físicos y químicos que influye sobre el desarrollo de microorganismos de las aguas. Ejercen su acción de múltiples formas, ya sea cooperando uno con otro en el mismo sentido, ya oponiéndose entre si. Así la temperatura, la concentración salina o la reacción actual (pH), cuyo valores sean superiores o inferiores a los óptimos, puede alterar considerablemente el metabolismo, la forma celular y la reproducción de algunas especies (Rheinheimer, 1987).

El establecer una propuesta tendiente a fomentar la cultura de control y monitoreo del proceso de purificación de agua con lo cual se puede garantizar al consumidor la calidad del agua embotellada. Un diagnóstico sobre áreas donde se manipulan alimentos, fomenta que la empresa cumpla con las normas establecidas, con la finalidad de asegurar la calidad del alimento procesado y por lo tanto la tranquilidad de su consumo.

Para lograr tal fin es necesario que las empresas procesadoras de alimentos, se mantenga en constante inspección para asegurar que tanto sus trabajadores que laboran y sus instalaciones, cuenten con los requerimientos establecidos por la norma de higiene y limpieza, con el fin de verificar que el establecimiento sea adecuado para laborar.

Jonatan Zúñiga Morales y Elia Trejo Trejo

Programa Educativo de Procesos Alimentarios

lrivera@utvm.edu.mx