La Inteligencia Emocional como una Herramienta Gerencial (Segunda Parte)

La expresión “Inteligencia Emocional” fue acuñada por primera ocasión en 1990, por Peter Salovey de la Universidad de Yale y John Mayer de la Universidad de New Hampshire. Quienes la describieron como “una forma de inteligencia social, que implica la habilidad para dirigir los propios sentimientos y emociones, y los de los demás, saber discriminar entre ellos, y usar esta información para guiar sus pensamientos y la propia acción”.

Berta E. Madrigal, en su libro “Habilidades Directivas”, plantea que para el estudio de la Inteligencia Emocional se deben incluir dos tipos de Inteligencias: la Inteligencia Personal y la Inteligencia Interpersonal.

La Inteligencia Personal

Está integrada por una serie de competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Cuando se analiza desde el punto de vista laboral incluye tres componentes: la automotivación, la autoconciencia y el autocontrol.

Automotivación.- es la habilidad para mantenerse en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de objetivos, haciendo frente a los problemas y encontrando soluciones.

Autoconciencia.- es la capacidad de reconocer y entender, en uno mismo, las propias fortalezas, debilidades, estado de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen en los demás y en el trabajo.

Autocontrol.- es la habilidad de controlar nuestras emociones e impulsos para adecuarlos a un objetivo, de pensar antes de actuar, de responsabilizarse de los actos propios y de evitar los juicios prematuros.

La Inteligencia Interpersonal

Es la habilidad que nos permite entender a los demás, está sustentada en dos pilares: la Empatía y la Inteligencia Social.

La Empatía.- es la habilidad para entender las necesidades, los sentimientos y problemas de los demás poniéndose en su lugar y respondiendo correctamente a sus reacciones emocionales.

La Inteligencia Social.- es el talento en el manejo de las relaciones con los demás; es saber persuadir e influenciar a los demás. Quienes poseen habilidades sociales son excelentes negociadores, tienen gran capacidad para liderar grupos y para dirigir cambios, y son capaces de trabajar colaborando en un equipo y creando sinergias grupales.

En una investigación realizada en la Universidad de Harvard se encontró que sólo el 15% de las razones por las cuáles una persona triunfa personal y profesionalmente, tienen que ver con sus habilidades técnicas y conocimientos profesionales. El otro 85% está relacionado con su actitud, su grado de motivación y su capacidad para desarrollar relaciones positivas con las demás personas.

Según Goleman, la Inteligencia Emocional en un Directivo requiere desarrollar los siguientes aspectos: “honestidad emocional, energía emocional, retroinformación emocional, intuición práctica, presencia auténtica, radio de confianza y descontento constructivo”. Estos son los aspectos que conforman su Inteligencia Emocional.

En la actualidad, en nuestro país y en el mundo en general, se requieren líderes que puedan reconocer sus emociones, manejarlas y aplicarlas dependiendo de las circunstancias, siempre en beneficio de sus colaboradores y de su organización.

Mtro. Oliver García Ramírez *

*Director de la Ing. en Desarrollo Empresarial

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