Gastronomía con flores orgánicas. Una experiencia agroturística en la comunidad rural Capula, Mineral del Chico, Hidalgo

Es incuestionable el poder de transformación que hoy ostenta la actividad turística como instrumento de desarrollo. Uno de los argumentos para impulsar esta actividad en comunidades rurales, con altos índices de marginalidad y pobreza, es la oportunidad de crear nuevas oportunidades de empleo y por tanto el mejoramiento de la calidad de vida de los anfitriones. Sin embargo las oportunidades llegan primero para los individuos mejor capacitados, por lo que los pobladores nativos, experimentados en las actividades del campo y con un conocimiento tradicional poco valorizado, tienden a ocupar los puestos con menor salario.

Solo una de las modalidades del turismo, basa su atractivo principal en la posibilidad de vincularse con las actividades agrícolas y/o ganaderas que se desarrollan en la comunidad: el agroturismo, que consiste en viajar al campo para conocer sobre las prácticas tradicionales de cultivos, cosechas, pastoreo, ordeño (Duque, 2008), y en algunas ocasiones el procesamiento de productos agropecuarios, además de conocer la cultura local.

En la comunidad rural de Capula en el municipio de Mineral del Chico, Hgo., desde 2011, localidad en donde el ecosistema forestal es predominante ya que se encuentra ubicada cerca del Parque Nacional El Chico y cuyas actividades económicas principales son la tala ilegal, la agricultura para autoconsumo y la floricultura en invernadero, siendo la rosa lo que más se produce, sin embargo esta última requiere de un manejo sustentable. En este sentido la propuesta versa sobre la necesidad de conservación del conocimiento tradicional agrícola que poseen sus habitantes para ofrecer actividades de agroturismo, con las cuales se pongan en valor los sistemas de producción de la comunidad anfitriona, y en el caso de las flores la oportunidad de que estas sean aprovechadas como parte de la oferta gastronómica del lugar. De tal forma que el agroturismo sea planteado como una actividad que genere productos turísticos diferenciados, complementarios y competitivos con la oferta existente en el municipio, recientemente declarado Pueblo Mágico.

Considerando que durante la última mitad del siglo XX se ha producido un cambio estructural en el modo de apreciar la comida por parte de los turistas. Si antes los viajeros no estaban interesados en los alimentos extraños de las latitudes desconocidas que visitaban, ahora buscan tener nuevas experiencias y prueban los platillos con colores y sabores locales. Existen entonces nuevas tendencias culinarias que representan una oportunidad para enriquecer el conocimiento del consumidor acerca del origen de los ingredientes y que son un elemento que permite entender las relaciones del medio en donde se elaboran los platillos. Así, la búsqueda de nuevas experiencias por parte de los turistas se convierte en un campo apto para la introducción de nuevos productos en el mercado turístico, como la gastronomía con flores.

El resurgimiento de la utilización de ingredientes como las flores potencializan el valor nutrimental de los platillos, a esta tendencia se suma la producción y consumo de alimentos orgánicos con la finalidad de encontrar una alternativa alimenticia saludable, en donde se valoricen los alimentos y consecuentemente en trabajo de los actores de la cadena gastronómica, comenzando por los agricultores. En este contexto el uso de las flores como ingrediente principal de diversos platillos puede ser posicionado a través del turismo. Donde el visitante pueda conocer el proceso de producción de la flor desde la selección de semilla, el corte de la flor y hasta el producto gastronómico, que en este caso se visualiza mediante un menú floral que consta de cuatros tiempos: Entrada.- Tulipán relleno de atún y verduras. Sopa.- Crema de elote orgánico. Plato fuerte.- Filete de pescado en salsa de rosa y fresa, acompañado de una ensalada de pétalos de la misma flor. Postre: Crepas de mermelada de pétalos de rosa.

Como resultado relevante de la propuesta destaca el agroturismo como una actividad económica viable a largo plazo, con el fin de reportar a todos los agentes un beneficio socioeconómico mejor distribuido, revalorizando la actividad agrícola tradicional, propiciando la conservación del agroecosistema, los saberes del campo y los servicios ambientales que proporciona el bosque, además del aprovechamiento integral de la flor, pues no sólo serán producidas para su venta como ornato, si no como parte de la oferta alimentaria de la comunidad. Conclusiones La propuesta de actividades de agroturismo en Capula se elabora con la finalidad de que el turismo sea una actividad complementaria a las actividades económicas ya existentes en la comunidad, y como una alternativa de uso y aprovechamiento de los recursos naturales, culturales y agrícolas, con la participación de sus habitantes en el proceso de organización de la actividad turística.

Mtra. Daniela Ortega Meza y Mtra. Leticia Trejo Leal.

Programa Educativo de Turismo