Ecología y Turismo

La construcción de la modernidad y las luchas por la globalización así como el regateo monetario son cada vez más feroces y poco importa el impacto ecológico generado y la pérdida patrimonial. Hace poco se comercializaban paquetes turísticos a la zona de Afganistán, en la que los turistas tenían la “fortuna” de observar una guerra con limitadas reservas de protección, un casco y una carta responsiva en caso de muerte.

Sustentabilidad es la palabra aun en  boga, y actualmente se busca hacer la diferencia con el pasado mediante la formula de “No impacto al medio ambiente”, esto de principio entraña nobles fines aunque se debe reconocer falta de entusiasmo y cooperación colectiva. Francoise Lentin dice que “la contaminación es el síntoma del fracaso de la racionalización tecnológica”.

El ambiente natural se agota y el depredador es el hombre, el fuego originalmente usado para comer viandas, hoy se usa como un medio para generar y despertar miedos y pérdidas. La mancha urbana terminará con el legado ecológico del mundo, así como las posibilidades de vida con lo que mermaran la calidad humana, extinguiendo a pasos lento pero constante esta.  En pos del progreso se deteriora el medio ambiente. ¿El turismo vive de ello?, las tendencias actuales indican que el turismo cada vez con mayor empuje se orienta a las zonas verdes; aquellas en donde la mano del hombre no ha impactado negativamente como parece ser contante. El lado malo es que cada vez hay menos sitios que no han sido trastocados por el hombre.

Recobra importancia el tema porque al hablar de turismo queda claro que del respeto a estas zonas verdes depende el potencial turístico de una zona o nación, en palabras más técnicas podría decir, por ejemplo, que el desarrollo turístico de un país es inversamente proporcional al grado de conciencia destructiva que la misma sociedad generé en torno a su ubicación. Al referirnos a Turismo sustentable se pretende el ínfimo impacto negativo y en cambio el impacto favorable a su máxima expresión.

Muchos estudios refieren los estragos de la actividad humana sobre el ecosistema, lo realmente importante es ubicar las probables soluciones, el agua se agota ya que las grandes ciudades cada vez más y el porcentaje de agua dulce (2%) que nos resta no es perpetuo, e incluso no se considerar el 1.1% que esta conformado en los polos.

El propósito es simple y el razonamiento lo es también, los turistas voltean a los destinos naturales como un escape de la cotidianeidad, los destinos naturales son preferidos, pero ¿Cómo garantizar que pueda perdurar esta posición? Los arrecifes y las aguas cada día están extinguiéndose, las plantas y especies marinas, comenzando a registrar daños significativos, y debemos recordar que la playa representa el ícono del descanso y las vacaciones. Inclusive muchos autores dicen que el turista tolera con mayor facilidad el humo de una ciudad que un mar o lago contaminado, lo que le atraería consigo enfermedades.

Se han realizado y se realizan estudios sobre el bajo impacto en mares, costas y lagunas para generar infraestructura capaza de ser sustentable y provocar el menor efecto sobre los hábitats. Esta necesidad de conservar nuestro patrimonio natural obliga a pensar en fórmulas nuevas que respeten el medio ambiente en su anormal e inestable convivencia con el turista y poblador. Quizá por esta causa en muchos sitios de México proliferan los hoteles-cabañas, que buscan enaltecer los valores naturales en un entorno de responsabilidad social y ecológica, e inclusive las zonas que representan un conglomerado de hábitats ecológicos se protegen en reservas y se pretende así rescatar las zonas habitadas por animales o especies endémicas, se busca además la reproducción asistida de especies en peligro de extinción.

Aunque el panorama no es tan alentador, se realizan grandes esfuerzos en pro a la ecología, los países se dan cuenta que las afectaciones a los diversos ecosistemas del mundo afecta a todos en general, no basta los esfuerzos locales, deben ser globales, procurando la reutilización de los insumos y aprovechamiento integral de los mismos, la disminución del consumo de combustibles fósiles, la concientización en el manejo de los recursos y sobre todo lo más importante el aprender a crear una conciencia en el uso limitado de los recursos naturales que garanticen la continuidad de un turismo sustentable.

El desarrollo racional en turismo implica un crecimiento consciente y respetuoso con el entorno que nos alberga, sin embargo y en otro ánimo, la racionalidad implica un gasto que se presume equilibrado y que obliga a la restitución de un daño ocasionado por la actividad humana caótica y basada en intereses comerciales.

Programa Educativo de Turismo

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