Energía solar en beneficio de la sociedad

El uso de la energía solar para ser empleada por los humanos tiene sus orígenes a través de la creación de hornos solares a finales del siglo XVII; primero empleando espejos cóncavos, luego con lentes de 1 metro de diámetro, y el primer colector plano en 1767 que gracias a su diseño de caja negra con tapa de vidrio expuesta al sol, permitió descubrir que se podían alcanzar temperaturas hasta de 85 oC, cociendo fruta. Aunque algunos investigadores afirman que el uso de la energía solar data desde los egipcios con el encendido del fuego a través de espejos.

Con el avance de la ciencia en este ramo, se descubre el efecto fotovoltaico en 1838, por Alexandre Edmon Bequerel, quien a su corta edad de 19 años experimentaba con una pila electrolítica con electrodos de platino cuando comprobó que la corriente subía en uno de los electrodos cuanto este se exponía al sol.

A través de la realización de muchos más experimentos quedó demostrada la posibilidad de transformar la luz solar en electricidad por medio de elementos sólidos sin partes móviles.

Es en 1953 gracias a una situación accidental que Gerald Pearson creó la célula o módulo fotovoltaico en silicio, que permitió mejores resultados que las hechas de selenio en ese entonces.

Las celdas fotovoltaicas convierten la energía del sol directamente en electricidad, que puede ser almacenada en un banco de baterías o utilizadas directamente por un motor.

Considerando a la fecha la creación de las celdas solares de mayor eficacia, se ha buscado la forma de ocuparlas en beneficio de la sociedad y en situaciones fuera de casas u oficina, como lo son los vehículos.

En la Universidad Politécnica de Tulancingo (UPT), entre los estudiantes y docentes de la carrera de Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones, han desarrollado un prototipo de un vehículo de baja velocidad impulsado por energía solar, mediante celdas fotovoltaicas.

Para la realización de este vehículo solar se apoyaron en la Unidad de Energías Alternas de la Maestría en Energías Renovables, así como de algunos docentes; esto gracias a los equipos y materiales con que ahí se cuentan para desarrollar investigación aplicada.

Este proyecto hace uso de la energía solar fotovoltaica, permitiendo reducir los gases de tipo invernadero que se dispersan en la atmosfera terrestre, la idea es promover la producción de este tipo de transporte para recorrer trayectos cortos, adecuando la capacidad y la cantidad de baterías que contenga el vehículo.

El empleo de sistemas fotovoltaicos permite a propietarios de empresas tener ahorros significativos en el consumo de energía eléctrica y menor consumo de combustibles. En comparación con los automóviles convencionales. Además el proyecto de la UPT consideró una mínima inversión para que pueda aplicarse sin mayor problema en la misma institución, o en las pequeñas y medianas empresas que requieran transportar personas, materiales o equipos.

El carro solar UPT utiliza un sistema fotovoltaico formado por baterías recargables, un motor, paneles solares y un armazón adaptado como carro. Los paneles solares cargan las baterías y puede alimentarse un motor con el que se logra mover el carro en el cual se implementa el sistema fotovoltaico.

El prototipo utiliza un motor de 1/3 HP con un voltaje de 24 volts y una corriente aproximada de 13.6 Amperes, 2 paneles solares de 250 watts, y lleva 4 baterías de 12 volts/100 Ah para almacenar energía.

Los estudiantes que participaron en este proyecto son Omri Daniel Domínguez Pérez, Javier Guzmán Díaz, Erick Soto García, Oscar Rafael Vargas Varona y su profesor el Ing. Daniel Vargas Contreras.

Actualmente el carro solar está siendo mejorado por los estudiantes, guidados por el Dr. Felipe Cóyotl Mixcoatl, Director de la Maestría en Energías Renovables; buscarán que sea más eficiente, con menor peso y mayor duración de movimiento. Generarán algunos aditamentos para su estética y manejo más fácil.

Cabe destacar que este es uno de los diversos proyectos que en la universidad se generan empleando el uso de la energía solar, así como los conocimientos adquiridos en las materias que cursan los estudiantes.

NELLY UBALDO MEJÍA
DIRECTORA DE COMUNICACIÓN SOCIAL