Mujeres y niñas son clave para la resiliencia climática

En tanto que los encargados de la toma de decisiones a escala global participan en la 20 Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 20), es imprescindible que reconozcan la importancia crítica de otorgar poder a mujeres y niñas a fin de construir y sustentar un futuro con resiliencia climática.

Las mujeres y las niñas se encuentran en las primeras líneas de lucha contra el cambio climático. Cada día, billones de mujeres y niñas pasan horas recogiendo leña para calefacción del hogar o para cocinar, algunas veces caminando tanto como 10 kilómetros para lograrlo, y pasan horas adicionales juntando agua. Solo en  África subsahariana, se calcula que las mujeres pasan alrededor de 40 mil horas al año juntando agua —el equivalente a un año de trabajo de toda la fuerza laboral de Francia.

Como los climas cambiantes aceleran la deforestación y alteran los patrones de provisión de agua, las mujeres y las niñas deben caminar más lejos aún cada día, poniendo en riesgo su salud y su bienestar, al tiempo que reducen su capacidad para participar en los mercados de trabajo productivo y contribuir al desarrollo de sus sociedades. En las áreas con acceso limitado a los servicios de salud reproductiva, mujeres y niñas pueden frecuentemente estar embarazadas y tener niños pequeños a su cargo, de modo que estos impactos de cambio climático puede afectar también el bienestar de sus familias.

A través del mundo en desarrollo, las mujeres son frecuentemente las que siembran, cuidan, cultivan, cosechan y llevan al mercado la comida, representando de 60 a 80 por ciento del trabajo en las granjas de África subsahariana, y proporciones significativas en otras regiones. Las mujeres tienen formidables conocimientos sobre comida y agricultura. Tienen la capacidad de ir al bosque e identificar cuáles semillas, frutos de cáscara, bayas y pastos son comestibles y alimenticios, tarea que será crecientemente importante en la medida en que los cultivos tradicionales vacilen o caigan debido a climas cambiantes.

Mujeres y niñas están excepcionalmente posicionadas para responder a los efectos negativos del cambio climático. Cualquier determinación de agenda o toma de decisión sobre política climática debe incluir sus perspectivas y abordar sus necesidades, desde salud reproductiva a deforestación y todo lo que quede entre ambas.

Suzanne Petroni

• • •

Suzanne Petroni, PhD, es Directora Principal de Género, Población y Desarrollo en el Centro Internacional para la Investigación sobre Mujeres, ONG asociada al Proyecto de Acceso Universal de la Fundación de las Naciones Unidas.

• • •