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La reforma vital

Hay muchas clases de revoluciones. La historia habla principalmente de revoluciones políticas, sucesos dramáticos que por lo regular representan con el tiempo, sólo un pequeño cambio real.

De pronto, se produce un evento cuyos efectos se ven 50 ó 100 años más tarde. La sociedad se reordena, cambian sus valores y sus estructuras políticas y sociales se acomodan como consecuencia.

Si los mexicanos supiéramos y tuviéramos conciencia, nos daríamos cuenta de que más que una Reforma Energética, Laboral y Hacendaria, a México le urge más una Reforma Ecológica que nos garantizaría más la comida, el agua, la energía y las cosas vitales que nos hacen sobrevivir.

Muy pronto, las guerras del mundo, no serán por el petróleo. Serán por el agua, el alimento, el espacio vital, el aire puro.

Cada año suben los termómetros en sitios fríos y bajan a cifras récords en sitios calientes. Donde llovía, no llueve y donde no llovía, ahora sufren inundaciones.

Cosechas que  maduran un mes antes, floraciones tardías, abejas que están desapareciendo masivamente en todos los continentes  y que hacen temblar a la humanidad entera, ya que estos insectos polinizan el 80 por ciento de todo lo verde que comemos.

Todos ellos son fenómenos que los científicos lo relacionan con el calentamiento global, dando paso a un cambio histórico en la política energética.

Creer que el mero crecimiento económico va a resolver los problemas de la pobreza, sencillamente  no está respaldado por los hechos.

Y la campaña por satisfacer ambiciones legítimas de progreso material está forzando a países en desarrollo, como India y China, hacia tasas sin precedentes de consumo de combustible fósil, y esto nos recuerda que nuestras crisis sociales y ecológicas están estrechamente relacionadas.

Ambos países se están “ahogando” en su progreso material, llegando a niveles de contaminación nunca antes vistos  por la humanidad.

Este planeta necesita de urgencia una Revolución Ecológica, si es que queremos sobrevivir más tiempo.

Afortunadamente, más  y más personas están tomando conciencia de que las crecientes crisis de sostenibilidad están interconectadas, síntoma de que un sistema global más grande está desequilibrado.

Tan pronto como la gente entiende esto, cambia su opinión sobre el problema y comienza a ver las extraordinarias oportunidades para innovar que pueden presentarse, cuando dejamos de tener una mentalidad temerosa y reactiva.

Los profundos problemas que hoy enfrentamos son el resultado de una manera de pensar cuyo tiempo llegó a su fin.

Todas las edades llegan a su fin –desde la Edad de Hierro a la Edad de Bronce, desde el Renacimiento hasta la Revolución Industrial, desde el surgimiento de imperios como el romano hasta imperios modernos como el británico–. Ninguna  era, por importante que sea, dura para siempre.

La Era Industrial, que ha determinado nuestros estilos de vida y nuestra cosmovisión durante generaciones, no es diferente. Tocó fondo. Le toca a lo verde.

La era vital, la ERA ECOLOGICA. Reformemos primero lo vital e indispensable.

Tengo esperanza en las nuevas generaciones.

Nuestros descendientes se preguntarán con azoro: ¿Cómo que utilizaban el petróleo como principal combustible?

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