Hagamos Empresa

Las nuevas semillas

Alrededor del mundo, algunos individuos y organizaciones están ya plantando las semillas de nuevas formas de vivir y de trabajar juntos, porque en el interconectado mundo de hoy los problemas son globales y los cambios también lo serán.

La globalización ha producido  un nivel de interdependencia entre países y regiones que nunca había existido antes, junto a problemas globales que tampoco tienen precedente.

Estos comprenden crisis ecológicas tales como crecientes niveles de desperdicio y toxicidad, y crecientes demandas en una serie de recursos naturales no renovables, pero también crecientes brechas entre ricos y pobres y alarmantes reacciones políticas a estos desequilibrios, como el terrorismo global.

Así como la Era de Hierro no terminó porque se nos hubiera acabo el hierro, la Era Industrial no se está acabando debido a una merma en las oportunidades de mayor expansión industrial. Se está acabando porque los individuos, las compañías y los gobiernos están empezando a darse cuenta de que sus efectos secundarios son insostenibles. Las edades no terminan así de pronto.

Nadie simplemente se despierta un día y dice: “Esto no está funcionando, debemos cambiar”. Las sociedades no son distintas y se comportan de la misma manera.

Pero este cambio de Era ya nadie la para, porque los finales también son principios. La Era Industrial ha traído extraordinarias mejoras en educación pública, derechos humanos y bienestar material, pero también ha destruido ecosistemas, se ha devorado culturas que florecieron durante siglos y ha creado una forma de vivir que no puede continuar.

Y cabe la pregunta: ¿Protegemos los modos del pasado o nos ponemos a crear un futuro diferente? No hay camino viable hacia delante que no tenga en cuenta las necesidades de las futuras generaciones. La creencia de que sólo nuestras necesidades y objetivos  son importantes, equivale a menospreciar el valor de los niños, las familias, las comunidades y las empresas que habitarán el futuro. Las empresas no podemos seguir esperando competir en el futuro, sin tener en cuenta los problemas de hoy.

De manera que, para determinar un futuro sostenible necesitamos trabajar juntos y en forma diferente,  tomando en cuenta lo interconectado que ahora estamos en todo el mundo.

Una actitud responsable con sensibilidad social en las empresas como en los individuos, resultará crucial, si deseamos un cambio duradero de progreso y bienestar.

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