Hagamos Empresa

La fuerza de las pequeñas empresas

En el primer mundo, como llamamos a esos países más organizados y prósperos que los nuestros, las pequeñas empresas son un motor importante de la economía por su capacidad de generar nuevos empleos, su agilidad y capacidad para crear productos novedosos.

En cambio, las grandes empresas son organizaciones más pesadas que les toma mucho tiempo sacar un nuevo producto al mercado. Por ejemplo, IBM y General Electric eran grandes empresas, sin embargo, la innovación en la creación de las computadoras personales vino de dos pequeñas empresas que nacieron en un garaje.

Una de ellas fue Hewlett-Packard, que nació en 1939, en la ciudad de Palo Alto y la otra fue Apple Computer, en 1976, en la ciudad de Cupertino, ambas en California

Si William Hewlett, David Packard, Steve Wozniak y Steve Jobs hubieran estado en México con las condiciones de intervención gubernamental que vivimos, simplemente no existirían en este momento.

Tampoco existirían los cientos de miles de empleos directos e indirectos que estas innovadoras compañías aportan a la economía, no sólo de su país, sino que también del mundo entero.

¿Por qué para ellos fue tan fácil crecer y expandirse en el mundo entero con sus productos, servicios y empleos?

Porque lo que más necesita una empresa pequeña para crecer y desarrollarse es la innovación y la creatividad.

Estas dos cosas florecen en un medio que propicia la imaginación y la inventiva.

Para eso se necesita tranquilidad, seguridad y que no estén entorpeciendo la actividad diaria con trabas burocráticas.

Toda la energía del pequeño empresario la tiene que invertir en defenderse de la marea gubernamental que se le viene encima en el día a día. De este modo, el empresario se siente solo, luchando contra lo imposible.

¿Quién se puede inspirar en estos momentos en México, cuando las empresas son oprimidas por el aparato estatal con regulaciones, impuestos, inspectores, inseguridad, piratería, comercio informal, permisos de organismos gubernamentales que regulan lo que puede o no hacer una empresa pequeña.

Por ejemplo, en materia de etiquetado es extremadamente engorroso diseñar un producto para salir al mercado.

Es una tramitología lenta y burocrática, típica de los países subdesarrollados, que empantana cualquier idea innovadora o deseo de superación.

Por otro lado, para los gobiernos del primer mundo es muy importante para su economía estimular y ayudar a crecer a las pequeñas empresas, que son las que ayudan a que la riqueza y las fuentes de empleo crezcan de una manera fluida y próspera.

En México, los empresarios vivimos sorteando toda clase de obstáculos, defendiéndonos del propio gobierno, que se convierte en nuestro enemigo y un socio mayoritario sin hacer absolutamente nada por nuestra empresa.

El agobio que sufre el pequeño empresario mexicano es tremendo. ¿Cómo puede desarrollar su creatividad innovadora con tantas trabas?

¿Los grandes monopolios mexicanos sufrirán este agobio? ¿O se sientan a la mesa con los que crean todas estas regulaciones y trabas? Simple pregunta.

¿Por qué es tan difícil para una pequeña empresa crecer en México?

tiatrini@latiatrini.com / Twitter @tiatrini