Trascendió Monterrey

:Que en la sesión de ayer el Congreso del Estado aprobó en comisiones y votó en el Pleno la reducción de dos magistrados, de los 16 que hoy tiene el Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Al conocer esta noticia, el magistrado presidente, Carlos Emilio Arenas Bátiz, irrumpió en la sesión para protestar.

Además de poco elegante, rompió el protocolo republicano, ya que como titular de un poder, no puede frontalizar de esa manera contra otro porque vulnera su autonomía.

:Que lo extraño es que Arenas Bátiz se opusiera a esa medida cuando él fue quien más protestó cuando se propuso elevar el número de magistrados en una iniciativa anterior, y ahora anda indignado con esta medida, que no sólo implica austeridad para las finanzas públicas, sino también eficiencia en la impartición de justicia.

Además, el ajuste no será inmediato, sino que cuando los siguientes dos magistrados concluyan su periodo constitucional, simplemente no se elegirá uno nuevo.

Pero al parecer, al presidente del Tribunal Superior de Justicia le gusta que se aplique la ley a secas... pero sólo en los bueyes de su compadre.

:Que hablando de temas jurídicos, ayer el alcalde Adrián de la Garza se puso la cachucha de justiciero, como recordando sus tiempos de procurador.

Y se fue duro, muy duro, no sólo contra el Sistema de Justicia Penal, sino también contra la Suprema Corte de Justicia, al considerar que existen criterios contradictorios al momento de los juicios penales.

En lugar de reconocer las fallas, dijo el ex procurador, se culpa a los policías de las fallas procesales que acaban en la liberación de delincuentes confesos.

La conclusión del munícipe: de nada sirve capacitar a los policías, si las fallas son de origen y están en otra parte.

:Que si alguien encuentra a los representantes del Observatorio Ciudadano que el viernes se lanzaron con todo en contra de las altas cifras de inseguridad, no dejen de preguntarles por qué se quedaron callados tras la respuesta del gobernador Jaime Rodríguez, en el sentido de que no saben del tema.

Y mientras las ejecuciones, los asaltos y los robos de vehículos continúan en el área metropolitana, nadie puede encontrar o hacer hablar a esos voceros que el viernes exigieron volver al modelo anterior de seguridad.