Trascendió Monterrey

:Que la justificación oficial del motín, que dicen que no fue motín, sino un ajuste de cuentas por la caída en las cuotas que cobran en el penal del Topo Chico, evidencia varias cosas.

La primera es que los reclusorios siguen siendo un gran negocio para los grupos criminales que controlan las actividades ilícitas en las prisiones.

La segunda es hasta dónde pueden llegar los tentáculos de la corrupción para que estas situaciones sigan igual después del motín de febrero que dejó 49 muertos.

Y la pregunta es obligada: ¿Hay control o no hay control de los penales?

:Que no por nada, voces de la iniciativa privada, así como de las ONG, exigen explicaciones serias sobre el descontrol que es evidente en los penales de Nuevo León, ya que el triple asesinato del miércoles y los 19 heridos, no son un asunto menor.

Por el número de muertos y lesionados, es obvio que no se trató de un simple ataque entre bandas, sino de una riña campal muy similar al motín que dejó 49 muertos en febrero.

:Que desde la Secretaría de Economía federal se lanza la versión de que, en dos semanas, habrá un arreglo entre la automotriz coreana Kia y el Gobierno de Nuevo León, tras más de seis meses de desencuentros, ataques y advertencias de la armadora de que recurrirá al arbitraje internacional.

Veremos si en efecto se concreta un arreglo cuanto antes, porque hay quienes dicen que no hay reversa de ninguna de las dos posiciones y por ello se avecina una disputa legal en tribunales de Estados Unidos.

:Que además del asunto de la seguridad, el tema de vialidad es uno de los que más preocupa a la gente en la zona metropolitana.

Por un lado es bueno el carril de contraflujo que implementó el municipio de Monterrey para darle fluidez al tránsito que satura la entrada a la ciudad por la carretera Nacional, pero como que falta perfeccionar detalles técnicos.

Por el otro, las cámaras empresariales rechazan los horarios para el tránsito pesado acordado por los alcaldes metropolitanos, ya que anticipan pérdidas.

No pueden ser más graves que las muertes por accidentes que cobra el transporte de carga.