Trascendió Monterrey

:Que ya les pegó en serio a las empresas locales las restricciones de horarios al tránsito pesado en el área metropolitana, impuesto por los alcaldes que buscan mejorar la vialidad y abatir los accidentes.

Eso de ofrecer hasta tiempos escalonados de entrada a los centros de trabajo, que por cierto es un tema tan viejo como los embotellamientos y que nadie ha querido implementar en serio, habla de su nivel de desesperación.

:Que el punto es que los municipios quieran modificar un proyecto que les llevó tiempo ponerse de acuerdo y del que apenas comienzan a ver resultados.

Por lo menos Adrián de la Garza en Monterrey y Víctor Fuentes en San Nicolás ya dijeron que no echarán reversa a la homologación del Reglamento de Tránsito.

Y eso que ya entró al quite Érvey Cuéllar con una asociación que nadie conocía, al presionar para modificar la nueva normativa. Ya veremos de cuál cuero salen más correas.

:Que a propósito de Víctor Fuentes, el munícipe trae un buen proyecto con el rescate de perros de la calle para entrenarlos como animales guía de discapacitados.

Es una propuesta que deberían adoptar el resto de los alcaldes metropolitanos como parte de la estrategia contra la proliferación de mascotas echadas a la calle, sobre todo en Monterrey y Guadalupe.

:Que en elecciones, las derrotas son huérfanas y los triunfos hijos de la promiscuidad. El ejemplo es Tamaulipas, donde muchos quieren subirse al carrito de Cabeza de Vaca.

En ese estado hubo dos personajes cercanos al gobernador Jaime Rodríguez que operaron en las campañas: Rogelio Benavides Pintos, que apoyó a Cabeza de Vaca para la estrategia ganadora.

Otro que operó, pero junto a Baltazar Hinojosa, es Carlos Pacheco, ambos unidos por compadrazgo con Tomás Yarrington.

:Que hablando de Tamaulipas, de Memo Rentería ni sus luces, o sea, ni siquiera conoce a Cabeza de Vaca.

Al sonorense experto en estrategia política le toca ahora el lado de las huérfanas, pues perdió en Chihuahua, Puebla, Zacatecas y Veracruz.

Mientras en Tamaulipas, Benavides Pintos operó con su amigo el ganador panista y Pacheco con su compadre, Baltazar Hinojosa.

Uno ganó y otro perdió y como en aquel clásico de cine de Clint Eastwood, hubo un bueno, un malo... y un perdedor.