Trascendió Monterrey

:Que a poco más de 72 horas de que se aplique el incremento nacional a la gasolina y el diésel, en Monterrey y su área metropolitana comenzó a pasar lo que se esperaba: desabasto y especulación con estos combustibles.

Hay quienes apuestan que, conforme se acerque la llegada del Año Nuevo y con ello el inexorable incremento, crecerá el desabasto en las estaciones de servicio, pero el combustible aparecerá mágicamente en las bombas durante los primeros minutos del 1 de enero.

La pregunta sería qué está provocando este desabasto: si las compras de pánico de los conductores, o de plano el hambre especulativa de los franquiciatarios de las estaciones de servicio.

:Que derivado de este incremento a los combustibles, los transportistas convocaron a una reunión urgente para esta mañana con el secretario general de Gobierno, pero adivinen para qué: ¡para aumentar las tarifas!

O sea, la CTM y la CROC, centrales obreras que no son precisamente asociaciones de beneficencia, ya habían manifestado hace pocos días la intención de elevar el costo de los pasajes y mejor razón no podían tener con este incremento.

De manera que, si faltaban motivos para amargarnos la vida antes de despedir el 2016, ya tenemos uno más.

:Que la contaminación sigue siendo un problema en el área metropolitana en esta temporada fría, ya que se ha generado una especie de inversión térmica en la atmósfera.

Las condiciones atmosféricas obligaron al gobierno estatal a cancelar el uso de pirotecnia durante los tradicionales festejos por el Año Nuevo, que tienen lugar en el Parque Fundidora.

Además de la concentración de las partículas menores a 10 micras en la atmósfera, se anticipan días con neblina que podrían complicar de nuevo las operaciones en el aeropuerto, con suspensiones de aterrizajes y despegues.

:Que falta un día para que se termine el año y hay otras cifras que no esperaron el 1 de enero para elevarse: las de la inseguridad.

Demasiados delitos de carácter patrimonial coronarán el 2016 con estadísticas vergonzosas que no veíamos desde el 2012 y 2013.

Ojalá y en 2017 estos números no sigan la misma tendencia que la gasolina.