Trascendió Monterrey

:Que el Gobierno de Nuevo León anunció la firma del nuevo contrato con Kia en una escueta conferencia de prensa.

El gobernador cortó de improviso el encuentro con medios locales y corresponsales de prensa internacional, al anunciar que los pormenores se darían más tarde en un boletín.

Ya en los pasillos, los directivos de la automotriz coreana se negaron a dar declaraciones y salieron del Palacio de Gobierno molestos y con caras largas.

 

:Que adelantándose a dicho boletín, Miguel Ángel Lozano, alcalde de Pesquería, comenzó a dar los pormenores del nuevo acuerdo, al ser abordado por los reporteros a la salida de la reunión.

Turner tuvo que ser sacado también a hacer declaraciones banqueteras para decir que se firmó un nuevo contrato y no un adendum y evitar así que un alcalde se llevara la nota que el gobierno prefirió guardarse, cuando tuvo en una misma mesa a todos los actores de la historia.

 

:Que los que saben de esta telenovela Kia-Gobierno afirman que sí se trató de un simple adendum para remendar el contrato original, sólo que el Estado quiere presumir que dobló a los coreanos, cuando en realidad espantó la inversión.

Pronto sabremos si fue contrato nuevo o adendum, ya que Fernando Turner adelantó ayer mismo que este documento también lo subirá a Facebook.

 

:Que el gran ganador del pleito Kia-Nuevo León fue Coahuila, a donde irán a establecerse entre ocho y 10 empresas del ramo automotriz.

Las políticas de fuerza que aplica la Secretaría de Desarrollo Económico desde la llegada del nuevo Gobierno sólo han servido para ahuyentar la inversión extranjera, luego de negarse a honrar los compromisos con la armadora coreana.

 

:Que el subprocurador Anticorrupción, Ernesto Canales Santos, debería ser más cuidadoso para no manchar el nombre de personas que han sido destacadas como servidores públicos, como es el caso del doctor Rolando Zubirán Robert.

En los distintos cargos que ocupó en el Gobierno Estatal, fue siempre un servidor público decente, reflejo de su preparación académica, que ya quisieran tener muchos.

Hay voces molestas y dolidas porque se ponen en entredicho nombres limpios como el de Rolando Zubirán, mientras el subprocurador Canales Santos ya se olvidó de una de sus máximas jurídicas: la presunción de inocencia.