Trascendió Monterrey

:Que muy bravo se puso el alcalde Adrián de la Garza al advertir que ya configuran los presuntos delitos contra su antecesora, Margarita Arellanes, quien podría enfrentar denuncias penales.

Hay unos 400 millones gastados en artículos, vehículos y servicios que nunca existieron, algo que ya revelaron varios proveedores acorralados cuando intentaron cobrar facturas por bienes fantasmas.

Al presionarlos, tuvieron que escoger entre sus dientes o sus parientes.


:Que el secretario de Desarrollo Económico, Fernando Turner, continúa confrontado con Fernando Elizondo, coordinador Ejecutivo del Gabinete.

La gran frustración del primero es que no tiene el mismo peso en el equipo del gobierno independiente que su tocayo.

Además, hay una pequeña diferencia que pone a cada uno en su justa dimensión: Fernando Elizondo no vende autopartes.


:Que en el PRI estatal hoy será un día interesante, porque la delegada del CEN, Cristina Ruiz, dará a conocer las bases para elegir nuevo dirigente estatal.

La novedad es que no será elección, sino selección, mediante el método de candidato de unidad.

Anoten entre los encuerdados a César Cavazos, Raymundo Flores, María de Jesús Aguirre, Mayela Quiroga y Rafael Zarazúa. Todos traen padrinos y de mucho peso.


:Que la mudanza de oficinas ocurrida en el Congreso, tras la salida del diputado Jorge Blanco de la bancada de Movimiento Ciudadano, fue la comidilla del día.

Para el coordinador de MC, Samuel García, cederle no sólo un diputado, sino también la oficina a Karina Barrón, es un golpe difícil.

Falta ver cuánto aguanta Karina y su nueva fracción, que amenaza con crecer, a Jorge el nuevo independiente.


:Que en el chacoteo ante la improvisada mudanza que incluyó intercambio de escritorios, hubo bromas pesadas, sobre todo con Jorge Blanco.

Su colega priista Liliana Tijerina le preguntó a bocajarro cuánto le estaban dando por renunciar a su bancada, a lo que obviamente contestó que nada.

Tijerina insistió en que seguramente algo le ofrecieron, porque antes traía una camisa que decía Movimiento Ciudadano, pero era sólo una prenda, porque amor a su partido no había. Entre broma y broma... la verdad se asoma.